El cordobés triunfó en una durísima batalla de 5 sets ante el local Lleyton Hewitt. Por su parte, el tandilense se impuso ante el israelí Sela en 3 sets.
David Nalbandian jugó un partido épico de casi cinco horas de duración tras las cuales sobrevivió a dos puntos de partido que tuvo su rival para terminar con las expectativas del ídolo local Lleyton Hewitt, al que despidió por 3-6, 6-4, 3-6, 7-6(1) y 9-7.
La lucha fue una batalla sin tregua entre dos de los mejores jugadores del torneo. Tras cuatro horas y 48 minutos, Nalbandian se sobrepuso a todas las adversidades. Al aliento que el público proporcionó a su rival. Y a las amenazas físicas que a última hora ponían en evidencia su supervivencia en el Abierto.
Es Hewitt el último superviviente del glorioso tenis oceánico. Representa el de Adelaida los últimos triunfos de un deporte que llenó de gloria a Australia. Pero que últimamente carece de referentes.
Lleyton Hewitt hace tiempo que está de vuelta. Dimitió años atrás de la lucha. Y se ha quedado como símbolo del recuerdo al que se agarran unos seguidores ávidos de buenas noticias. Es doloroso para ellos ver como su último referente salía de pista Rod Laver para no regresar en esta edición. Sin ganar un solo partido.
El tenista australiano, que llegó a ser número uno del mundo, finalista en el Melbourne Park en el 2005 y poseedor de dos Grand Slam, uno en el Abierto de Estados Unidos y otro en Wimbledon, Recela a asumir su declive con veintinueve años.
Viene Nalbandian buscando su rumbo de nuevo. Superados sus contratiempos físicos, frecuentes en el último año que le han restado continuidad, aunó la fe a su enorme talento. Los numerosos errores cometidos (83) le dificultaron la tarea. Tuvo que recurrir a la garra. Ejecutar una gesta.
El tenista de Córdoba, de la misma edad que su adversario (29) tiene su tope en las semifinales del 2006 en sus ocho participaciones en el primer Grand Slam del curso. Se lo perdió el pasado ejercicio. Lesionado. Y en el 2009 se quedó fuera en segunda ronda.
Nalbandian se medirá ahora al lituano Richard Berarnkis, verdugo de otro local, Marinko Matosevic, invitado del torneo, que cayó por 6-4, 6-2 y 7-5.
EL RETORNO DE DEL POTRO
Juan Martín del Potro completó un regreso ideal al tenis al ganar su partido debut en el Abierto de Australia, un año después de su última victoria en un torneo de Grand Slam.
Fue de menos a más sobre el cemento australiano para derrotar al israelí Dudi Sela y el grito de desahogo final reflejan su ganas de celebrar un éxito que le permite olvidar el calvario de 2010, cuando una lesión de muñeca frenó su ascendente carrera.
Del Potro, 236 del ranking, mostró muchas dudas en el primer set, dudas que afloraron también en el infartante tie break con Sela a un gran golpe le sucedía un error.
Pero finalmente logró conectar golpes ganadores en los momentos clave y soltarse para jugar, entonces sí, con la regularidad y potencia de la que es capaz. El servicio del tandilense funcionó bien, con 19 aces.
Ahora, el argentino se medirá ante el chipriota Marcos Baghdtis vencedor de Grega Zembja por 3-6 7-5 6-1 4-6 6-2.
