Si la cámara Baja no acepta el veto y junta dos tercios a favor, la iniciativa se moverá al Senado. Si en el Senado se repite el mismo escenario, el Ejecutivo deberá promulgar la ley.
Es, seguramente, la peor semana del Gobierno de La Libertad Avanza desde que Javier Milei asumió como presidente de la Nación. Tras el escándalo por la retención de alimentos con denuncias mediante en el ministerio de Capital Humano, el oficialismo sufrió una dura derrota legislativa que pone en peligro su principal objetivo: terminar con el déficit fiscal.
Sucede que la Cámara de Diputados, con más de dos tercios de los presentes (162 votos afirmativos, 72 en contra y ocho abstenciones) le dio media sanción el proyecto que busca recomponer los haberes jubilatorios y una nueva formula para su actualización, lo que desafila la motosierra del ministro de Economía Luis Caputo, donde el feroz rectore del gasto que hizo se explica en un tercio por los haberes previsionales.
Fiel a su estilo, Milei salió con los tapones de punta dejó en claro que vetará la ley si termina siendo sancionada en el Senado: “Les dejo este tweet para que quede claro a todo el mundo: no voy a entregar el equilibrio fiscal de ningún modo. Defenderé la caja a veto puro si es necesario”, escribió en su cuenta de X.
Sin embargo, la amenaza del mandatario tiene limites constitucionales: la Constitución Nacional define que si el Presidente decidiera desechar la ley, cada una de las Cámaras puede igualmente insistir con su sanción si logra reunir para ello a los dos tercios de los miembros presentes.
Si bien son mayorías difíciles de conseguir, Diputados ya la obtuvo y en el Senado el panorama es incluso más adverso para el oficialismo, donde la LLA cuenta con tan solo 7 senadores.
Así lo explica la Carta Magna: “Desechado en todo o en parte un proyecto por el Ejecutivo vuelve con sus objeciones a la cámara de origen. Esta lo discute de nuevo y si se confirma por mayoría de dos tercios de los votos, pasa otra vez a la cámara de revisión. Si ambas Cámaras lo sancionan por igual mayoría, el proyecto pasa al Ejecutivo para su promulgación”.
En rigor, si Milei veta la Movilidad Jubilatoria, el proyecto va a volver a Diputados. Si la cámara Baja no acepta el veto y junta dos tercios a favor, la iniciativa se moverá al Senado. Si en el Senado se repite el mismo escenario, el Ejecutivo deberá promulgar la ley.
La mayoría lograda por la Cámara de Diputados, 160 votos a favor, 72 en contra y ocho abstenciones, hace imaginar que, con una aprobación del Senado con un escenario aun más adverso para LLA, puedan rechazarlo con las mayorías que establece la Constitución Nacional.
Vale recordar que el texto que obtuvo media sanción en Diputados busca recomponer las jubilaciones en un 8% por efecto de la inflación por enero pasado. Además, contempla un rediseño de la fórmula de actualización de los haberes que combina el índice de inflación (IPC) con la variable salarial (RIPTE).
Define un ajuste mensual por inflación e incluye una cláusula para que se instrumente un aumento adicional en marzo de cada año de acuerdo al índice de salarios Ripte. Si este indicador es mayor al IPC, se trasladaría a las prestaciones un alza equivalente al 50% de la diferencia. Si esta variación no hubiera sido positiva, no se aplicará ajuste alguno y el cálculo al año siguiente se hará en base al último índice utilizado.
La iniciativa también fija un piso del haber mínimo jubilatorio, el cual no debe ser menor al valor de una canasta básica de adulto mayor, que actualmente es de $250.286 mensuales. El kirchnerismo y los dialoguistas fijaron como parámetro el valor de 1,09 canasta básica.
Durante su discurso de clausura en el Latam Economic Forum 2024, celebrado en Parque Norte, el presidente Milei enfatizó su postura: “Cada vez que los degenerados fiscales de la política quieran ir a romper el equilibrio fiscal, se los dije antes, lo digo ahora: les voy a vetar todo, me importa tres carajos”.
