Con la mirada puesta en la reelección de Javier Milei, el Gobierno concentra sus esfuerzos en aprobar cambios al sistema electoral. Las negociaciones por las PASO, los distintos planes en estudio y el rol de los gobernadores
La reforma electoral se convirtió en la principal prioridad política del Gobierno de cara a 2027. En la Casa Rosada consideran que modificar el sistema de PASO es un paso indispensable para allanar el camino hacia una eventual reelección de Javier Milei, por lo que ya trabajan con distintos escenarios para intentar conseguir los votos necesarios en el Congreso.
La estrategia parlamentaria, encabezada por Karina Milei junto al jefe de Gabinete, Diego Santilli, apunta a relanzar las negociaciones tras el Mundial. El objetivo es eliminar las PASO, profundizar las diferencias dentro del peronismo y llegar al próximo turno presidencial con un escenario político más favorable.
La primera alternativa que impulsa el oficialismo consiste en aprobar durante agosto la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. En La Libertad Avanza sostienen que ese mecanismo debe desaparecer y, para lograrlo, iniciaron intensas conversaciones con distintos gobernadores, especialmente porque el principal obstáculo aparece en el Senado. Mientras tanto, en Diputados creen tener un panorama mucho más favorable.
Uno de los principales desafíos del Gobierno pasa por cerrar acuerdos con los mandatarios provinciales, muchos de los cuales renuevan bancas este año. A cambio del respaldo legislativo, el oficialismo busca transmitir que no competirá con candidatos propios en esos distritos, como sí ocurrió durante la estrategia electoral impulsada por Karina Milei en 2025.
«Fe y guita», respondió un funcionario al ser consultado sobre la fórmula para alcanzar esos entendimientos.
Según explicó esa fuente, «Fe porque la relación ahora es distinta: se acabó la guerra con periodismo y con los gobernadores. Ahora el Gobierno va a ser así. Además, todos a Santilli lo conocen hace 40 años».
Respecto del aspecto económico, en el entorno presidencial sostienen que habrá recursos disponibles para fortalecer esos acuerdos mediante futuros ATN (Aportes del Tesoro Nacional). «Va a haber mucha y de contado», aseguran en la Casa Rosada.
Planes alternativos
En el oficialismo reconocen que la votación en el Senado podría complicarse, por lo que ya analizan dos caminos adicionales.
El denominado plan B consiste en resignar la eliminación definitiva de las PASO y avanzar únicamente con su suspensión para las elecciones de 2027. Desde el Gobierno entienden que el resultado práctico sería prácticamente el mismo, aunque reconocen que el peronismo mantiene fuertes reparos.
«En términos concretos es exactamente lo mismo», sostienen cerca del Presidente.
Existe además un plan C, pensado para un escenario todavía más complejo. Consiste en reemplazar las PASO por una PAS, es decir, una primaria no obligatoria. Aunque en el oficialismo creen que ese escenario tiene pocas probabilidades de concretarse, admiten que ya fue discutido dentro de la mesa política.
«No creemos que se vaya a dar este escenario pero por las dudas lo tenemos. Ya lo hablamos en la mesa política», señalaron desde el entorno de Karina Milei.
Quienes impulsan esa alternativa consideran que, al eliminar la obligatoriedad del voto, las primarias perderían gran parte de su impacto político.
«Las ventajas para el Gobierno de sacar la obligatoriedad de las PASO, como sería este caso, es que en en la Argentina en una primaria vota el 70% del padrón. Si el presidente no está en estas internas, o sea la derecha no va a votar, va a ir entonces el 35 ó 40 por ciento como máximo. Con lo cual va a tener poco significado, no va a tener peso la PASO, no se va a tomar en cuenta como si fuera una gran encuesta nacional», argumentan en la Casa Rosada.
Desde la visión oficial, un esquema de ese tipo también reduciría el impacto económico que históricamente generaron las elecciones primarias sobre los mercados.
En el equipo económico que conduce Luis Caputo creen que una menor participación en las internas disminuiría la influencia política y financiera de esos comicios.
«Al perder peso las PASO, por ejemplo, no nos perjudica que el dólar se nos vaya a la mierda porque al Presidente no le fue bien. Y las PASO del peronismo pierden sustento porque fue poca gente a votar. Si Cristina Kirchner pierde contra Axel Kicillof es porque fue poca gente. Les quitamos legitimidad nosotros», explicó una fuente del Gobierno.
