Tras la marcha universitaria, el Presidente Milei cambia la estrategia y convoca a la ministra Pettovello para retomar diálogos con rectores. Casa Rosada no cederá en auditorías sobre fondos educativos. Críticas a Caputo, mientras se rumorea influencia de Lugones en decisiones del Gabinete.
Javier Milei modificó su agenda el día posterior a la masiva marcha universitaria a nivel nacional. Habitualmente trabajando desde la Quinta de Olivos, ese miércoles el Presidente optó por trasladarse a la Casa Rosada y convocó a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, con el propósito de reactivar el diálogo con las rectores y así prevenir posibles conflictos y alcanzar un acuerdo sobre el reclamo presupuestario.
A instancias de Milei, quien la contactó temprano para expresarle su respaldo frente a las críticas, Pettovello llegó pasadas las 10.30 y se dirigió directamente al despacho presidencial en el primer piso. Aprovechó la oportunidad de pasar desapercibida, dado que los periodistas ya se encontraban reunidos en la sala de conferencias aguardando al vocero Manuel Adorni.
El jefe de Estado, quien luego expresó en una publicación en X que había sentido el impacto de la protesta y reconoció haber considerado «causas nobles«, autorizó a Pettovello para reanudar las conversaciones con Ricardo Gelpi, rector de la UBA, y separar la demanda universitaria de los asuntos políticos. Reconociendo en su publicación que la movilización fue incitada por líderes como Emiliano Yacobitti, con quienes el Gobierno había intentado un diálogo discreto en los días previos a la marcha, sin mucho éxito.
Aunque no lo admiten públicamente, en Casa Rosada reconocen como un error haber iniciado esas conversaciones. «Sandra y Charly (Carlos Torrendell) estaban manteniendo buenas conversaciones con los rectores. Tal vez nos equivocamos al creer que la política saldría de su lógica mezquina. Les enviamos los fondos y aún así mantuvieron la marcha. Ahora volvemos a apostar por el diálogo técnico», explica un alto funcionario con acceso directo al despacho de Milei. El Ministerio de Educación convocará a los rectores para el próximo martes, pero antes habrá una llamada a Gelpi.
Efectivamente, Pettovello y Torrendell fueron excluidos de las negociaciones durante las últimas dos semanas. Santiago Caputo, asesor destacado de Milei, tomó las riendas de las conversaciones con Yacobitti, y utilizó al subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Alvarez, como intermediario, quien fue duramente criticado tanto por líderes del sector como dentro del Gobierno. Hasta el momento, la permanencia de este funcionario, conocido por su actitud provocadora en las redes sociales, estaba sujeta a la decisión de la ministra, su superior directo. Aunque cerca de Milei abogaban por su despido como una medida para cambiar de rumbo, el Presidente fue firme: «Los equipos de los ministros los eligen los ministros».
«Uno no puede confiar en los políticos, una vez más se ha cumplido el principio de la revelación», comentó Milei el miércoles al analizar el papel destacado que tuvo la oposición política en la manifestación.
Según fuentes confiables, aunque tiene reservas sobre algunos, Milei hace una distinción entre los rectores universitarios («Son más razonables«) y también comprende a aquellos que asistieron «a defender la educación pública». El mandatario justificó: «Cayeron en la falacia del Hombre de paja y es comprensible que tengan miedo«, al describir la línea argumental a la que, según su perspectiva, un sector de la oposición recurrió «para tener una excusa para marchar».
«Decían que íbamos a acabar con la educación pública, pero nosotros estamos defendiendo firmemente la educación pública. Afirmaban que íbamos a imponer aranceles a la educación, lo cual no es cierto. También advertían que íbamos a desfinanciarla, pero está claro que los fondos están disponibles y se invertirá todo lo necesario: han creado un enemigo que simplemente no existe», expresó una fuente.
Sin embargo, se sostiene que no habrá marcha atrás en cuanto a las auditorías: «Los fondos pertenecen a todos los argentinos, y tienen derecho a saber en qué se utilizan. No cederá hasta que se realicen las auditorías», añadió la misma fuente.
En la Casa Rosada reconocen las críticas por no haber transmitido un mensaje más claro sobre la hoja de ruta en la comunicación previa a la marcha, especialmente durante la cadena nacional, una oportunidad que Milei podría haber aprovechado para disipar dudas.
Santiago Caputo, hasta ahora el único colaborador indiscutido del Presidente, sintió el impacto en esta ocasión. No tanto por su gestión, que implicó una labor conjunta con el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, para asegurar los fondos transferidos por Educación a las universidades, sino por la respuesta recibida del ámbito político.
No obstante, dentro del Gobierno algunos atribuyen este error de cálculo, exacerbado por la decisión de que el Presidente no brindara aclaraciones en su discurso grabado la noche anterior, a una presunta influencia del consultor Rodrigo Lugones, socio de Caputo hasta diciembre de 2023 y con gran poder de persuasión en las decisiones de varios ministros del Gabinete libertario.
