Tras la derrota bonaerense, la Casa Rosada buscó contener la furia de los influencers libertarios.
El asesinato del activista conservador estadounidense Charlie Kirk en Utah funcionó como detonante para los jóvenes libertarios. Desde las redes, los militantes se identificaron con Kirk porque “ayudaba desde afuera” a la administración de Donald Trump. “Igual que nosotros”, repetían los referentes digitales.
En ese clima, las bases mileístas estallaron por las decisiones políticas de Javier Milei después de la derrota en la provincia de Buenos Aires. Esperaban cambios inmediatos en la cúpula partidaria, sobre todo en las posiciones de los Menem y de Sebastián Pareja. Nada de eso ocurrió.
Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, quedó en el centro de esa crisis. Durante días osciló entre moderar su discurso y acompañar al Presidente. Sin embargo, la presión aumentó. “Hay mucha calentura. Los pibes piden reacción y que se corra a los responsables de la derrota. Y es algo orgánico, no es algo que nosotros podamos manejar ya”, aseguró uno de los miembros de Las Fuerzas del Cielo. Otro referente sintetizó: “La frustración hoy es incontenible”.
El conflicto arrastraba viejas tensiones entre la militancia juvenil y los armadores políticos de La Libertad Avanza. Todo terminó de explotar con la caída electoral del domingo. Desde el jueves pasado, la relación entre Parisini y la Casa Rosada entró en un punto crítico.
Primero, Dan se cruzó con Guillermo Francos por un tuit sobre la hija del senador cordobés Luis Juez. Francos salió en TN para remarcar que Parisini no era funcionario y para diferenciarse de su actitud. El Gordo Dan respondió puertas adentro: “Acepten mi fantinización. No soy parte del Gobierno”.
Hasta ese momento, Parisini asistía casi todos los días a la Casa Rosada para coordinar con Santiago Caputo las líneas discursivas que luego repetía en X y en su programa de streaming La Misa, en Carajo. Tras el episodio con Francos, dejó de aparecer en Balcarce 50. “El Gordo le pone el cuerpo a un programa oficialista y desde esa vidriera contiene a los jóvenes que hicieron posible el triunfo de Milei. Pero no puede pagar costos como si fuera un funcionario, porque no lo es”, señaló un influencer libertario.
La derrota bonaerense amplificó la crisis. En el búnker de Gonnet, fuentes libertarias aseguraron que Pareja puso a disposición su renuncia como jefe de campaña provincial. No hubo definiciones inmediatas y él mismo dio el primer discurso antes de que hablara Milei.
Desde afuera, Dan publicó en X: “DT ordene YA el equipo. Acá seguiremos bancando HASTA EL FINAL. Pero ordene YA el equipo”. Según un armador territorial, Pareja se quejó por ese tuit dentro de la reunión con Caputo. El consultor ni siquiera respondió.
El lunes, Dan atacó al legislador electo Maximiliano Bondarenko después de que este contara en CNN Radio que su madre jubilada no llegaba a fin de mes. Ese mismo día, gran parte del equipo libertario esperaba que Milei desplazara a Pareja de la jefatura de campaña. El Presidente optó por mantenerlo, como pretendía su hermana Karina, y preservar así su círculo de confianza.
Parisini redobló la apuesta: “Lule Menem y Pareja, si tienen huevos, deberían dejar de usar de escudo humano a Karina Milei y dar un paso al costado en honor a la Sagrada Causa de la Libertad que lleva adelante el presidente Javier Milei. Por los 47 millones de argentinos y por el futuro de los que aún no nacieron”.
Esa noche, en La Misa, el Gordo Dan bajó la tensión. “Hablé bastante. Dije todo lo que pasaba sobre lo que pasó y sobre lo que está pasando. Tanto de manera externa como de manera interna. Me consta que el mensaje llegó. De ahora en más les propongo no estar llorando porque ya están echadas las cartas y se juega el futuro del país”, dijo frente al micrófono. Según trascendió, horas antes había hablado directamente con Milei, el único que podía frenar la furia juvenil.
