El ministro de Economía, Luis Caputo, recibió en Buenos Aires al jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional, Bikas Joshi, con el objetivo de repasar los números del programa acordado en abril. En la reunión, el funcionario le presentó como principal carta de triunfo el resultado fiscal acumulado hasta el momento. Según.
El ministro de Economía, Luis Caputo, recibió en Buenos Aires al jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional, Bikas Joshi, con el objetivo de repasar los números del programa acordado en abril. En la reunión, el funcionario le presentó como principal carta de triunfo el resultado fiscal acumulado hasta el momento. Según cálculos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en los primeros cinco meses del año el superávit llegó a los $6,9 billones. Para cumplir la meta fijada para septiembre, que asciende a $9,3 billones, el Gobierno debería sostener un saldo positivo mensual de $600.000 millones.
Desde el Palacio de Hacienda consideran que la política fiscal es la mejor defensa frente a las críticas por la debilidad del Banco Central en la acumulación de divisas. En el entorno presidencial remarcan que la «sanidad» presupuestaria fue uno de los compromisos asumidos por Javier Milei desde su llegada al poder. Para reforzar esa lógica, el mandatario volvió a reclamar a sus ministros un nuevo recorte de gastos. El pedido no sorprendió. En la Casa Rosada mencionan como referencia el primer artículo del Presupuesto 2025, que no avanzó en el Congreso, y que establecía una regla de ajuste equivalente a la caída de los recursos.
A pesar del superávit fiscal, el panorama tributario se volvió más complejo en mayo. Hasta abril, la recaudación venía en alza real. Pero ese mes, el Impuesto a las Ganancias se desplomó y alteró la tendencia. De acuerdo con el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación tributaria nacional aumentó un 1% en términos reales en el acumulado anual. Un mes antes, el crecimiento interanual real era del 7,6%.
En su informe, el IARAF explicó: «Para dimensionar el impacto de la caída real de Ganancias de mayo, puede recordarse que en los primeros cuatro meses la recaudación de ganancias venía creciendo un 37% real interanual y la recaudación tributaria total un 7,6% real interanual». Y añadió: «Si se excluye la recaudación del Impuesto a las Ganancias, la recaudación total habría aumentado un 1,7% en términos reales interanuales».
Entre los tributos con mayor caída figuran Bienes Personales, con un retroceso real del 33,4%, los derechos de exportación (-18,5%), Ganancias (-2%) e impuestos internos (-0,3%). En el otro extremo, el impuesto a los combustibles creció 103,8% en términos reales, seguido por los aportes a la Seguridad Social (28%) y el impuesto al Cheque (13,5%).
Pese a que el FMI no tiene intención de abrir conflictos con el Gobierno argentino apenas iniciado el nuevo acuerdo, algunas inquietudes comienzan a aflorar. Una de las más relevantes es que el superávit fiscal solo representa una pequeña fracción de los compromisos anuales de pago del país. Según la consultora Quantum, que dirige Daniel Marx, ese excedente equivale al 2% de los vencimientos anuales.
Por eso, en el Fondo y entre los inversores hay creciente preocupación por el frente cambiario. A pesar del ajuste, la balanza de pagos se volvió negativa. En ese contexto, el superávit fiscal no alcanza para sostener un tipo de cambio competitivo, ni garantiza estabilidad en el mercado.
Además, el resultado positivo en las cuentas públicas no parece tener un anclaje estructural. En gran medida, depende de la voluntad política del presidente para sostenerlo. Esa fragilidad podría reavivar las exigencias del organismo sobre las reformas de fondo. Con ese telón de fondo, el jefe de la misión del FMI probablemente insista a Caputo con la necesidad de avanzar en medidas que reduzcan el peso del Estado sobre la economía.
