El viaje del Presidente a Estados Unidos alivió la presión financiera y política. Sin embargo, los bloques opositores reforzaron su agenda con temas sensibles y tensaron la relación con el oficialismo.
El Gobierno atravesó en pocos días un contraste fuerte. Pasó de un escenario de debilidad a un clima de entusiasmo después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunciara apoyo a la gestión de Javier Milei. Esa señal desde Washington empujó a la baja el dólar, redujo el riesgo país y provocó un repunte de acciones y bonos. En la Casa Rosada interpretaron ese resultado como una oportunidad para revertir la imagen de un oficialismo acorralado en lo económico, lo legislativo y lo electoral.
La euforia no modificó el pulso del Congreso. El kirchnerismo advirtió que cualquier acuerdo con Estados Unidos debía pasar por el recinto y habló de “salvataje” financiero e incluso de una “entrega” de la soberanía a Donald Trump. Otros bloques críticos mantuvieron la presión. Anunciaron un calendario de sesiones para tratar temas incómodos: el caso $LIBRA, las muertes por fentanilo adulterado, el Presupuesto 2026, la interpelación a funcionarios por audios de presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) y la limitación del uso de los decretos de necesidad y urgencia (DNU).
La Comisión de Presupuesto iniciará este miércoles el debate del plan de gastos e ingresos para 2026. La encabeza José Luis Espert, diputado libertario. Los legisladores convocaron al secretario de Hacienda, Carlos Guberman, para explicar el proyecto que Milei difundió por cadena nacional. Después de dos años sin un presupuesto integral, los diputados se prepararon para una discusión intensa, en especial los que responden a los gobernadores. El jueves, en el Senado, la oposición buscará rechazar de manera definitiva los vetos al financiamiento de universidades y hospitales pediátricos.
En los pasillos del Congreso circuló otro rumor: un posible desplazamiento de Martín Menem de la presidencia de Diputados. Ningún bloque imagina ese cambio antes de diciembre porque nadie quiere quedar marcado como “golpista” en plena campaña electoral. También se desinfló la idea de impulsar una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por el incumplimiento de la ley de emergencia en discapacidad y la falta de reasignación de fondos a la Andis. “Hay que ser estratégicos”, repiten en la oposición al acercarse el 26 de octubre.
El respaldo de Estados Unidos modificó el ánimo libertario. El oficialismo respiró tras una semana de turbulencia. En ese lapso insistieron tres vetos de Milei: en Diputados, al presupuesto universitario y hospitalario; en el Senado, al reparto de los ATN. Además, el Ejecutivo vendió US$1100 millones en tres días para frenar la presión cambiaria.
En este contexto, Milei buscó recomponer puentes con gobernadores enfrentados a La Libertad Avanza en sus provincias. El Presidente apostó a la política de expectativas. “Si te ven mal, te maltratan; si te ven bien, te contratan”, es la frase de Mirtha Legrand que repiten sus colaboradores.
El malestar oficialista también alcanzó a aliados. Hubo ausencias de legisladores cercanos a Rogelio Frigerio y Leandro Zdero, y votos en contra de los cornejistas Lisandro Nieri y Pamela Verasay. La lista incluyó a María Sotolano, referenciada en Jorge Macri, que acompañó al peronismo para designar a María Paz Bertero como Defensora de la Niñez, identificada con el sector de los “verdes”. Estos episodios reforzaron en el oficialismo la idea de “poner a gente nuestra” en las listas, un reclamo de los sectores más cercanos a Karina Milei.
El mensaje aparece en un momento complicado. El Presupuesto 2026 no incluyó el 1,55% de coparticipación para la Ciudad de Buenos Aires, con un fallo de la Corte a su favor. Además, la definición de las listas ya pasó. Incluso si La Libertad Avanza lograra un resultado excepcional en octubre, necesitará acuerdos para sumar 129 votos en Diputados después de diciembre. La pureza interna no alcanza para aprobar las reformas laboral e impositiva previstas para 2025.
Tampoco habrá ayuda desde afuera. Los legisladores peronistas que en ocasiones colaboraron con Milei deben sostener en sus provincias campañas de confrontación contra él. Con ese escenario y las cartas ya sobre la mesa, al oficialismo solo le queda transitar un camino áspero hasta el recambio legislativo.
