El responsable del registro aseguró que le «hicieron una cama» a Moretti y que todo salió publicado cuando se peleó con quienes lo contrataron.
En las últimas horas, el responsable del video de Marcelo Moretti recibiendo coimas, Alejandro Rojas, rompió el silencio en medio de la presunta vuelta del presidente a San Lorenzo. Según documentó Doble Amarilla, el responsable admitió haber sido contratado para hacer la cámara oculta.
«Me llamaron, me contrataron para hacer el video. Me pidieron ponerme los anteojos y grabar cuando el señor Moretti recibía un dinero que, por lo que escuché, era una deuda que tenían con él y querían tener una cámara para guardar eso«, indicó Rojas.
«Me dijeron que lo grabe en su despacho para que se vea que era ahí. Era una deuda que se ve que tenían con él y en el momento yo iba escuchando y decían ‘aprovechá y pedile por el pibe’ y fue como salió en el video, pero la deuda era por otra cosa», agregó.
Y siguió: «Quisieron armar algo como para perjudicarlo a él. No tengo nada en contra de él, me di cuenta cuando me peleé con esta gente que era para hacerle una cama. Me desvinculé de esta gente y salió el video. Lo tenía yo y después al pelearme con ellos lo entregué y salió».
Por último, el autor del video se mostró arrepentido por haber participado de la filmación. «Si sabía que iba a tener semejante problema Moretti no lo hubiese grabado y la verdad que me arrepentí. Ojalá que pueda resolver su situación, sé que por el tema de este video le generó mucho daño a Marcelo y ojalá pueda acomodarse un poco. La reunión era por que le iban a pagar una deuda, si me preguntás qué deuda, no sé. Me dijeron ‘ponete los anteojos, entrá a su despacho, grabalo’. Dijeron que era por el fichaje del pibe. Cuando se lo presentan ni lo conocía al pibe», cerró.
Cabe destacar que luego de que se publicara el video, difundido inicialmente por Canal 9, el presidente inició un camino por fuera del club entre licencias. Luego de 90 días y un intento de regreso, Moretti volvió un mes más tarde a la sede de Avenida La Plata junto a un escribano para sellar su retorno.
