El candidato de Cambiemos pronostica que entrará en el ballottage y promete hablar con todos sus rivales a partir del 10 diciembre; "hoy estamos donde soñábamos", asegura
-¿Llegó como esperaba a la última semana de campaña?
-Física y mentalmente, mejor de lo esperado, con dos años de campaña y corriendo desde atrás.
-¿Y en lo político?
-Estamos donde soñábamos estar; muy pocos nos tenían fe, ¿no?
-¿Quiénes no les tenían fe?
-El círculo rojo en general (se sonríe). Es muy rupturista pensar en el éxito de un partido que nace después de la crisis de 2001, que pone el acento en la gestión como otra forma de hacer política. No fue fácil de acompañar para un público más politizado.
-Hay otras visiones. Stolbizer, por ejemplo, dice que un triunfo suyo sería el "plan A" de Cristina para volver en 2019?
-Son fantasías de una mandataria que termina y es un ciclo que, además de no haber sido bueno para el país, nadie va a extrañar.
-Pero Scioli ganó y sacó más del 38% en las PASO.
-Pero es porque todavía no hemos terminado con esta situación. Cuando se vea que estamos más seguros y que empezamos a crecer, todo el mundo se dará cuenta de que había algo mejor. ¿Por qué volver para atrás?
-¿De los tres puntos que propone en su campaña (pobreza cero, derrotar a los narcos y unir al país), cual es el más difícil de cumplir?
-(Piensa) El de pobreza cero. Los desafíos de hoy pasan por tener la mejor educación pública de América latina. Tenemos que lograr construir de una vez por todas la infraestructura que necesitamos para comunicarnos en diez años, no en veinte. El tiempo cuenta para los que están en la exclusión y la pobreza.
-¿Si usted dice que el 60% quiere un cambio, por qué Cambiemos no aglutinó a más del 30%?
-Aglutinó más de la mitad, y eso ya es muy meritorio, con partidos como la Coalición Cívica y la UCR, que había que amalgamar, unir, generar confianza. Se hizo, y la mayoría nos vio como el vehículo. El desafío para el domingo 25 es que gente que no nos votó sienta que podemos ser ese vehículo para el cambio.
-¿Los votos opositores no son votos útiles también?
-Prefiero ir por la positiva, ese análisis se los dejo a otros. El 25 el voto es como un pasaje de avión. O sacás un ticket para ir al mismo lugar o lo hacés para ir a un lugar distinto. Quiero convocar a los que quieren un cambio a que confíen en nosotros, vamos a representarlos con humildad, para que tengan un mejor trabajo, vivienda propia, sin narcotráfico, para construir la Argentina sin abusos de poder, representando a todos.
-¿En caso de llegar al ballottage, llamará a Massa?
-Los que estuvieron predicando que también quieren un cambio, más allá de su historia, van a tener la posibilidad de demostrarlo y expresar con generosidad que Cambiemos es el único que puede proponer algo distinto.
-Le pedirá el apoyo...
-Sí. También me comprometí a hablar con todos a partir del 10 de diciembre.
-¿Incluido Scioli? ¿No estará demasiado condicionado?
-Bueno, lo voy a intentar, no sé si lo van a dejar venir (se ríe).
-Scioli y Massa ya definieron gabinete. ¿Se guarda lugares para los eventuales aliados?
-Mi compromiso es con la gente y asumí armar el mejor equipo para cumplir con las tres promesas. No siento que tenga que definirlo ahora. Toda mi vida he armado los mejores equipos. Además, ya he definido los pilares más importantes de la Argentina que sueño: la educación pública de calidad, con Esteban (Bullrich) e instituciones sólidas e independientes, con Ernesto Sanz en el Ministerio de Justicia.
-Los planes que plantea son ambiciosos. ¿No ve en el horizonte una crisis económica?
-Es que justamente somos el vehículo para evitar una crisis económica. La economía hoy está trabada, encepada, después de cuatro años sin trabajo, con un gobierno que sobre la base de mentir destruyó lo esencial, que es la inversión. Nosotros, con reglas de juego claras y medidas inmediatas, ganaremos un cierto nivel de confianza para expandir la economía.
-El kirchnerismo dice que con Macri llegan el ajuste y la crisis...
-Estoy convencido de que el kirchnerismo no tiene ninguna posibilidad de darle gobernabilidad a la Argentina. Ya no enamora ni convence a nadie más allá de lo que ya tiene, no llega al 40% y sólo el 5% toma decisiones de inversión. Otro compromiso es no mentir sobre la inflación y la pobreza.
-Homenajes, menciones repetidas a Perón. ¿Se peronizó?
-No soy peronista. Tenía un compromiso de reconocimiento al tres veces presidente con un proyecto hace años aprobado.
-Pero el acto se hizo quince días antes de las elecciones...
-Es que el artista se tomó su tiempo para hacer la obra (risas).
-¿Lo afectaron las denuncias, como la que comprometía a Fernando Niembro?
-Habíamos salido de su radio, nos subestimaron durante un tiempo y eso nos "desentrenó" en el bombardeo que hicieron con una enorme maquinaria de medios. Ocho años de gestión en la ciudad avalan que éstas son denuncias de campaña, lo que ellos saben hacer.
-¿Ve riesgos de irregularidades en el conteo de los votos el domingo 25 a la noche?
-Preocupación tenemos. Éste sigue siendo un sistema arcaico que se presta a la trampa. Lamentablemente, el Gobierno no quiso avanzar hacia un sistema más transparente, como el del voto electrónico. Estamos más atentos que el 9 de agosto, pero hay que ser muy prudentes con lo que se dice después de las 18. De todos modos, aun las mediciones del Gobierno dicen que no llegan al 40 por ciento.
-¿Y si llegan?
-Bueno, si llegan es porque superamos el 30, 32. Hoy hay ballottage sí o sí.
