Tras los datos de la fuerte caída en la recaudación de junio, para poder continuar con su plan de déficit cero y pagar los pasivos del BCRA sin emitir dinero, el Gobierno deberá seguir ajustando y licuando.
Tras los últimos anuncios, en donde el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausilli, dispusieron que la deuda del BCRA sea trasladada al Tesoro Nacional, aparecieron datos que preocupan y complican esta misma intención: la fuerte caída en la recaudación que marcó una merma del 14 % en junio.
Que refleja esto: que para poder continuar con su plan de déficit cero y pagar los pasivos del BCRA sin emitir dinero, el Gobierno deberá seguir ajustando y licuando, tal como lo viene haciendo y es la principal causa de la fuerte resección que se está viviendo, la cual fue mayor a 5% del PBI en el primer trimestre del año, según el INDEC.
Quizás tambien es una de las cosas que está viendo el mercado, el cual se mostró disconforme por el anuncio sin haberse anunciado lo que esperaban (la eliminación del CEPO) parece soltarle la mano al gobierno libertario: caen acciones y bonos; suben dólares paraleles; se dispara el riesgo país.
En este escenario de caída de recaudación, crece la incertidumbre respecto a la continuidad de ciertos paliativos del brutal ajuste que implementa La Libertad Avanza, como el bono de 70 mil pesos a jubilados o la postergación de aumentos en tarifas de luz o gas.
Después del efecto ganancias en mayo, la recaudación volvió a la dinámica previa con un desplome generalizado en todos los tributos, salvo Impuesto País (+212% real) y Combustibles (+15% real). En el primer caso siguieron incidiendo la devaluación de diciembre y el aumento de alícuotas y en el segundo la actualización del impuesto después del estancamiento del último año y medio. Buena parte de la caída anual de la recaudación se explicó por la menor recaudación de los tributos aduaneros (DGA), que promediaron caídas por encima del 35% anual real: derechos de exportación (-37% real) y de importación (-35% real) e IVA y Ganancias DGA se desplomaron un 38% anual real. Entre todos ellos explicaron el 58% de la caída interanual real.
Apremiado por esta situación, si el Gobierno se ve obligado a profundizar con la reducción del gasto público, no sería extraño que se opte por eliminar el bono en un contexto de baja inflación y presentado como un éxito político. Todo a pesar del desangre del aparato productivo y el consumo.
De acuerdo a un informe del CEPA, en los primeros cinco meses de 2024, de cada $ 100 ajustados, más de la mitad lo explican los recortes en jubilaciones ($31,5) y obra pública ($23,2). Le siguieron los subsidios, que aportaron 12,8%, gastos de funcionamiento del Estado (principalmente salarios) con 10,7% y prestaciones sociales con 9,4% entre las que se incluyen asignaciones, pensiones no contributivas, prestaciones del PAMI, entre otros.
