El exjefe de Gabinete de Mauricio Macri presentó El arte de subir (y bajar) la montaña, su primer libro que reúne «experiencias, aprendizajes, reflexiones» después de varios años de «camino personal».
El exjefe de Gabinete de Mauricio Macri durante el Gobierno de Cambiemos, Marcos Peña, reapareció con la presentación de un libro en el que cuenta su experiencia política durante esos años -hoy en día está alejado-, pero, a pesar de que muchos esperaban una movilización interna en el PRO, eso no ocurrió.
«Después de 18 años de estar en situaciones de liderazgo dentro de la política, y 4 años de trabajo personal, donde pude indagar, conversar, y mirar para adentro sobre cómo atravesé esas experiencias, les comparto mi primer libro«, expresó Peña en su cuenta de X. El libro se titula El arte de subir (y bajar) la montaña.
Cuando finalizó el Gobierno de Macri, Peña desapareció de la política luego de un Gobierno que había fracasado. «Me alejaba de la experiencia política o se terminaba mi pareja (la periodista Luciana Mantero). Decidí poner fin a esa etapa política, e irme al finalizar el año y el mandato», contó Peña. El ex jefe de Gabinete solo estuvo en la presentación del libro de Macri, Primer tiempo.

Peña destaca que el libro contiene «cosas que aprendí de la dimensión humana del liderazgo» y que se enfoca en el costo personal del poder. Los posteos de Peña tuvieron respuestas, pero ni un solo saludo de un dirigente del PRO. Algo impensable en otra época.
En el adelanto del libro, Peña hizo un balance de su paso por la jefatura de Gobierno donde ensaya algunas (pequeñas) autocríticas en un perfil más psicológico. De hecho, dice que «no recibir ayuda psicológica mientras estaba en el poder fue un error» y que su esposa se lo marcó constantemente.
En cuanto a su paso por el Gobierno, Peña escribió: «Tuve aciertos y errores, y pienso ahora con más experiencia que podría haber sido mejor no concentrar tanta carga ni enamorarme tanto de tirarme arriba de todas las granadas que había dando vueltas. Me hice cargo de muchas responsabilidades que no eran mías, y no me quejo, así entendí la tarea. Al principio me dio bronca la injusticia de ver que esa actitud no siempre fue recíproca con las de muchos colegas, pero hoy entiendo que lo hice convencido y que no vale quejarse el día después». Hasta ahí deja llegar los rencores.
Peña busca generar la idea de que fue una persona muy vulnerable durante el último año de Gobierno, cuando el establishment pedía constantemente su cabeza. Se queja de que decían: «Que me aferraba al cargo. No hubiese tenido problema en irme antes, pero sentía que no tenía esa opción». Y describió ese último año como un aislamiento cada vez más fuerte: «Era paradójico, porque para sobrevivir necesitábamos encerrarnos un poco, tener un refugio».

Y siguió: «Sin ese espacio no sé si hubiésemos podido atravesar el último año y medio del gobierno». «Escuchaba golpear cacerolas por las ventanas, muy cerquita de nuestro departamento, al tiempo que gritaban e insultaban al gobierno. Sé que sabían que yo vivía ahí. No eran demasiados, pero alcanzaba para ser amenazante».
Tiempo después de haber dejado el Gobierno, Peña comenzó a intercambiar mails con exministros y exsecretarios a los que les pedía que le cuenten sus experiencias personales en el ejercicio del poder. Con eso armó un primer borrador. Luego, arrancó con un podcast llamado Proyecto 77 (el año en que nació): ahí entrevistó a personas que pasaron por cargos importantes en el poder, como la ex jefa de Gabinete de Iván Duque, María Paula Correa. Luego buscó deportistas, artistas y otras figuras para que le hablaran de sus crisis personales.
Actualmente, Peña se dedica a ser consultor en el país y en América Latina (él dice que es «entrenador de líderes», una especie de coaching. Y es un trabajo que -según cuentan en su entorno- no está deseando dejar para volver a meterse en la picadora de carne que es la política.
