El hermano de Conrado Schipeluz quiere justicia y descree de los políticos. Un integrante del Foro de Seguridad de la Comisaría Segunda se lamenta, “lo único que hacemos es decirle al vecino que no hay medios”.
Las movilizaciones del 8 de agosto generaron gran repercusión en diversos ámbitos. Incluso el jefe comunal llevó un petitorio redactado por vecinos a la reunión de este martes con el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli.
Más allá de los caminos que tome la pronunciada inseguridad desatada en San Martín, el viernes pasado, el hermano del carnicero asesinado el Día del Amigo, Pedro Schipeluz, mencionó en la puerta de la Comisaría Novena que “hay mucho enojo, pero también están provocando. Quiero que se solucione de una manera pacífica, porque pegándole a la policía no logramos nada”.
En dicho barrio era la segunda vez que marchaban, y en ese sentido remarcó “la vez pasada estuvo más tranquilo, hoy me parece que vinieron a hacer política, veo que hay quienes están gritando cosas que no van”.
El capitán Daniel Ciranni enfrentó el enojo vecinal convencido de que la responsabilidad de solucionar dicha problemática recae en las autoridades del ministerio provincial. “El comisario dice que no tiene agentes ni móviles suficientes. Nos aconseja que vayamos más arriba, que él lamentablemente no puede hacer nada”.
Ese día entregaron un petitorio –no fue el único que circuló- solicitando con carácter de urgente que sean implementadas mayores y mejores medidas de prevención y represión del delito, para “transitar libremente y seguros nuestro barrio”.
El hermano de Conrado Schipeluz dijo que “la gente está cansada de hacer denuncias”, pero por otro lado hay personas que “tienen miedo de hacer la denuncia, si después la tiran al cesto”.
Si bien adhirió al reclamo de la movilización proveniente de la jurisdicción Segunda, no estuvo de acuerdo con el escrache realizado en la casa de Ricardo Ivoskus.
INSEGURIDAD APLASTANTE
Pedro Ruston es vocal del Foro de Seguridad de la Segunda, pero anticipó que piensa abandonar el cargo, “lo único que hacemos es decirle al vecino que no hay medios”, justificó su decisión en el marco de la caminata por las calles de Ballester en reclamo de soluciones que contrarresten la agobiante inseguridad de la zona.
Y continuó: “No hay patrulleros, no hay policías. Se llevaron más de 100 agentes de la Buenos Aires II, y de la Bonaerense alrededor de 60”. En concordancia con los datos numéricos, destacó –con el peligro de criminalizar la pobreza- “hay 61 asentamientos en 59 kilómetros cuadrados, es uno de los distritos con más villas de emergencia”.
“Los delitos aberrantes que se cometieron, casi todos fueron esclarecidos, pero de qué nos sirve, lo que quiero es que estén antes de que salga la bala del revólver”, disparó Ruston, quien señaló que esta ola de inseguridad es muy parecida “a lo que vivimos entre 2003 y 2005”, y aclaró: “Delitos siempre hubo, había bajado la agresividad; hoy no sólo te roban, te matan”.
No evitó las definiciones políticas, “en Provincia siempre le echan la culpa al gobierno anterior, como si fueran distintas fuerzas, hace 20 años está el mismo partido”.
Por último consideró que “la única forma que escuchen es cuando salimos a la calle. A los políticos les revienta las cacerolas, la gente en la calle”.

