Su gestión al frente de la Selección tuvo un quiebre luego del 6-1 en Bolivia. ¿Diego está en condiciones de seguir o debe dar un paso al costado?
A diez meses de asumir como director técnico de la Selección argentina, Diego Maradona atraviesa su momento más difícil. El fantasma de quedar afuera del Mundial comenzó a sobrevolar con más fuerza luego de las caídas ante Brasil y Paraguay. Y por la actitud que muestran en la cancha, los jugadores ya no parecen estar encantados de ser dirigidos por el mejor jugador de todos los tiempos.
El inicio de la gestión de Maradona estuvo marcado por las discusiones, idas y vueltas para tratar de sumar a Oscar Ruggeri a su cuerpo técnico, algo que Julio Grondona nunca aceptó. A ese hecho lo sucedió una pelea con el DT del Sub 20, Sergio Batista, quien -según Diego- lo criticaba con frecuencia. Los campeones del mundo en 1986 no se hablan desde hace meses y el seleccionado juvenil nunca entrenó junto a los mayores. El sparring en Ezeiza es Tristán Suárez, equipo de la tercera categoría del fútbol argentino.
El enfrentamiento mediático con Juan Román Riquelme derivó en una nueva renuncia del enganche de Boca a la Selección. Maradona seguía agregando nombres a su lista de no queridos. Pero el equipo respondía en la cancha: triunfos ante Escocia, Francia y Venezuela, en su primer partido por Eliminatorias. Siete goles a favor y ninguno en contra. Todo marchaba bien.
Pero el 1º de abril de este año algo que se quebró: la Argentina cayó por 6-1 frente a la limitada selección boliviana en La Paz y, por primera vez, la capacidad de Maradona estuvo seriamente cuestionada. Una sufrida victoria ante Colombia no alcanzó para revertir la situación, que se volvió a complicar luego de perder contra Ecuador, de nuevo en la altura. Lo que ocurrió en los últimos dos encuentros ya es historia conocida.
A Maradona le gusta apostar, siempre, mucho. Desde sus resonantes declaraciones hasta sus actos, como pedir el cambio de estadio para enfrentar a Brasil. Pero las olas se le vinieron en contra y el agua ya llegó al cuello.
Los constantes cambios de jugadores (de titulares a ni estar en el banco o viceversa), los ataques a la prensa por criticarlo (¿a qué otro DT se le hubiera perdonado que nombrara a sus hijas en una situación como esta?), sumados al muy flojo rendimiento de prácticamente todos los jugadores y una total ausencia de ideas, hacen que el panorama sea delicado. A poco de cumplirse un año al frente del equipo, Maradona no pudo sacarse de encima al Diego para darle lugar al técnico de la Selección. La duda está en saber si ese técnico realmente existe.
