El municipio volvió a enviar al Concejo la reforma del Código Urbanístico. El oficialismo apuntó a Boulogne y Villa Adelina y destacó acuerdos en la protección ambiental y patrimonial.
El gobierno de San Isidro reactivó el debate por la modificación del Código Urbanístico. El intendente Ramón Lanús envió el proyecto al Concejo Deliberante con el objetivo de avanzar en una actualización focalizada en el oeste del distrito. La iniciativa puso el eje en Boulogne y Villa Adelina, zonas que el Ejecutivo consideró postergadas y con potencial de crecimiento.
En ese marco, el subsecretario de Planeamiento, Manuel Abella, explicó en declaraciones con Urbana BA que la propuesta combinó consensos previos con nuevas medidas. Señaló: «Esto es un proyecto donde recogimos las cuestiones que nos parecían que había alto conceso y le sumamos un paquete de medida. Por un lado, las modificaciones apuntan a preservar la barranca, la costa y el perfil arquitectónico de los inmuebles que tienen valor patrimonial. Y por otro lado, el jefe está puesto en generar una renovación urbana, en el oeste: Boulogne y Villa Delina, que son zonas que están un poco postergadas».
El proyecto ingresó en comisión la semana pasada y el oficialismo espera su tratamiento en los próximos días. Abella sostuvo que varios puntos ya contaron con respaldo en debates anteriores. Afirmó: «El proyecto entró en comisión la semana pasada y se va a debatir la semana que viene. Pero sabemos que hay algunas cuestiones que ya se habían tratado anteriormente y seguramente sean unánimes. Una tiene que ver con la preservación de la Barranca. También limitamos la construcción de viviendas en la Costa. Y la otra cosa tiene que ver con la protección de inmuebles previos a 1996 que tengan algún valor arquitectónico destacable».
La iniciativa retomó lineamientos que el Ejecutivo ya había planteado en 2024. En ese momento no logró aprobación. Ahora, con una nueva correlación de fuerzas, el oficialismo buscó avanzar con cambios puntuales. El diagnóstico municipal marcó un estancamiento urbano en sectores del oeste. También detectó baja renovación edilicia y terrenos sin uso intensivo.
Abella explicó que la decisión de concentrar el desarrollo en Boulogne y Villa Adelina surgió de la experiencia previa y del diálogo con actores locales. Indicó: «Porque una de las cosas que aprendimos y recogimos de la experiencia anterior que bien dijiste no fue exitoso, fue que hay algunas cosas en San Isidro que por ahí el debate deba ser más amplio y en otras hay bastante consenso en la necesidad de cambios y renovación urbana. Y hablando con vecinos y comerciantes, hay un conceso amplio de que esa zona necesita desarrollo urbano».
El proyecto propuso habilitar desarrollos más compactos y aumentar la densidad en corredores específicos. Incluyó la posibilidad de sumar viviendas multifamiliares y flexibilizar requisitos en determinadas áreas. Según el funcionario, estos cambios respondieron a criterios técnicos vinculados a infraestructura y conectividad. Explicó: «Hay lo que hicimos tiene que ver con dos grandes ejes: el primero está vinculo a la disponibilidad del transporte público, es una zona que está bien conectada y tiene muchas líneas de colectivo y está bastante cerca de la autopista. Entonces el primer eje es el de la conectividad. El segundo orden es todo lo que tiene que ver con servicios públicos. Y eso lo estamos trabajando con la agencia de planificación federal».
En paralelo, el proyecto mantuvo ejes de preservación ambiental y patrimonial. El municipio ratificó la protección de la barranca, el acceso a la costa y la conservación de inmuebles históricos. El oficialismo buscó equilibrar desarrollo urbano con resguardo del entorno, en un intento por sumar consensos y destrabar una reforma que ya había quedado trunca.

