Además, la presidente de AySA remarcó: «Hay cinco o diez medidas que hay que tomar para acomodar la economía y parar con la angustia que viven los argentinos y las argentinas».
La presidente de AySA, Malena Galmarini, habló luego de la asunción de Sergio Massa como superministro de Economía. En ese marco, mencionó que el nuevo titular del Palacio de Hacienda tiene la «sensibilidad social» para estar al frente de la cartera porque «conoce muy bien al país» y tiene experiencia y formación tanto «universitaria como política». Por otra parte, expresó: «No es tan importante lo que diga, sino lo que haga y, sobre todo, los resultados».
En cuanto a cómo vio a Massa en la asunción, Galmarini detalló: «Lo vi muy bien, sólido, tranquilo, mostrando un equipo, estaban todos acá. Pero, más allá de lo que hayamos visto hoy (por ayer), lo más importante es que empezaremos a ver a partir de mañana. Esta pequeña muestra de las medidas que se vienen, no es tan importante lo que diga, sino lo que haga y, sobre todo, los resultados. Yo lo acompaño como siempre, estábamos con Milagros y Tomás, los cuatro juntos, esto es lo importante. Es un momento muy crucial para el país y para su carrera. Le pongo fichas a este pibe (risas)».
Por otro lado, analizó en diálogo con C5N las cualidades de Massa para estar al frente del Palacio de Hacienda: «La economía es una ciencia social, por lo tanto, es importantísimo que quien esté a cargo de esa cartera, conozca el país. Sergio tiene 50 años de vecino del conurbano bonaerense. Después, que tenga sensibilidad, corazón, que esté pendiente de las urgencias. Y que, además, entienda cuáles son. No alcanza con saberlas. En eso, tiene toda su experiencia de los seis años en Anses, cinco años como intendente (en Tigre), más tres o cuatro años ayudando, más allá de que el que firmaba era otro. Es una persona con sensibilidad social, inteligencia emocional, con formación no solo universitaria, sino política. Conoce muy bien los barrios pero también las fábricas, el sistema financiero, los resortes del poder y el Estado, y cómo esos resortes son los adecuados para tomar una u otra medida».
«Los peronistas hablamos mucho de la igualdad de oportunidades. Y yo creo, y lo converso con Sergio siempre, no hay igualdad de posibilidades si no hay igualdad de resultados. No todos salimos de la misma meta y, entonces, cuando llegamos a la otra punta, tenemos que mirar los resultados para que baje la enorme desigualdad que estamos viviendo. ¿Cuáles son las urgencias de la gente? La inflación. Nadie escapa hoy a este flagelo. Lo vivimos todos, nada más que algunos tienen mayores dificultades para enfrentarla. La diferencia en el tipo de cambio hace que para los productores e industriales sea muy difícil salir adelante. Hay cinco o diez medidas que hay que tomar para acomodar la economía y parar con la angustia que viven los argentinos y las argentinas».
En cuanto a la segmentación de tarifas en el servicio de agua, Galmarini explicó: «Nosotros hicimos audiencia pública hace casi dos meses, pensando en aumentar la tarifa del agua en un 32 % acumulado. Eso nos da alrededor de 3500 millones de pesos anualizado. Sin embargo, la inflación con la paritaria, termina comiéndose esa entrada extra. A los pocos días, se gatilló nuevamente la paritaria. Entonces, ese 32 %, terminó siendo simbólico. Lo importante es cómo hacemos para entender que, el valor que tiene el agua, también debe reflejarse en el precio».
Y continuó: «Nosotros hicimos una cuenta para que sea sencilla: si por la misma plata que compramos 18 litros de agua envasada, AySA te vende más de 24 mil litros. Esa es la diferencia en la tarifa. Por lo tanto, nunca vamos a ahorrar agua si creemos que no vale. Nunca vamos a tomar agua de la canilla porque hay una conciencia social de que, aquello que no cuesta, no es de buena calidad. Y, realmente, el agua de AySA es de calidad internacional. El año pasado logramos que nos aprobaran como alimento según el código alimentario nacional, que es muy difícil».
Y detalló dónde podría comenzar la segmentación: «La planteamos el día de la audiencia pública, dijimos adherir a la segmentación de las energéticas o presentar una propia. Finalmente, la segmentación de AySA es mucho más progresiva que la energética por varias razones. Por eso, nosotros planteamos con esa segmentación, retirar los subsidios de los sectores más altos (el K). La factura más alta que tiene AySA en esos sectores es de $ 2800; si AySA saca el subsidio, una persona que vive en un barrio cerrado pasaría a pagar $ 5000. No mueve el amperímetro si hacemos esa quita y, con eso, vamos a ir equilibrando las cuentas de la empresa», finalizó Galmarini.

