El ex presidente dejó por un rato el traje de dirigente, aceptó el código de los streamers y protagonizó un programa cargado de memes, humor y cultura pop. Detrás de la imagen relajada apareció una estrategia política: volver a instalar su figura entre las nuevas generaciones y recuperar terreno en un universo que hasta ahora dominó Javier Milei.
Durante mucho tiempo, Mauricio Macri quedó asociado a conferencias de prensa, entrevistas políticas y discursos formales. Esa imagen empezó a cambiar esta semana. El líder del PRO apareció en un especial del canal de streaming Olga, aceptó bromas, reaccionó a memes, comentó videos virales y dejó varias frases que rápidamente circularon por las redes sociales.
La participación formó parte del ciclo «Un día con…», que conduce el influencer Valentín Rizzuti. El formato mostró la intimidad del ex presidente desde el desayuno hasta una jornada de actividades. También participaron su hija Antonia y su pareja, Dolores «Lola» Teuly. El objetivo del programa no pasó por la política. El centro estuvo en el entretenimiento y la espontaneidad.
Macri se prestó al juego desde el primer minuto. Mostró parte de su rutina, comentó videos de TikTok y sorprendió con una definición sobre la cantante Lali Espósito. «Lali Espósito me encanta, tiene mucha personalidad», respondió cuando Rizzuti le mostró un video de la artista.
El conductor también lo expuso a memes y personajes populares de internet. Macri inventó la palabra «Mafaldador» al ver una imagen viral de Ricardo Darín y hasta cerró uno de los intercambios con un inesperado «Tranquilo, gato». Las escenas no tardaron en multiplicarse en X, TikTok e Instagram.
🚨 MACRI EN OLGA: YA SUPERÓ LOS 140K
▶️ El episodio de «Un día con…» de Valen Rizzuti junto a Mauricio Macri, publicado en el canal de YouTube de OLGA, superó las 140.000 reproducciones en sus primeras horas.
🚀 El expresidente apuesta a una estrategia digital para acercarse… pic.twitter.com/JRpw21N0RZ
— El Economista (@ElEconomista_) July 1, 2026
Otro de los momentos que más repercusión generó apareció durante un intercambio con Teuly. Rizzuti bromeó con que ambos compartían «el novio». Lejos de esquivar el comentario, el ex mandatario siguió el juego y reforzó la imagen distendida que buscó transmitir durante toda la entrevista.
La participación de Antonia también aportó material para las redes. La hija del ex presidente habló sobre los memes de su padre y reveló que una vez se quedó dormido durante un recital. El programa incluso mostró imágenes familiares poco habituales para un dirigente que siempre mantuvo un perfil reservado en su vida privada.
Detrás del tono relajado apareció una decisión política. El PRO empezó a modificar su estrategia de comunicación y eligió a Macri como la cara visible de ese cambio. El partido entendió que buena parte de la conversación pública ya no pasa por la televisión, sino por los canales de streaming, YouTube, TikTok e Instagram, donde millones de jóvenes consumen contenidos todos los días.
Durante los últimos años, ese terreno quedó casi monopolizado por La Libertad Avanza, que convirtió los memes, los recortes virales y el lenguaje de internet en herramientas de construcción política. El PRO quedó varios pasos atrás, con una comunicación institucional que perdió capacidad para generar impacto fuera de su electorado tradicional.
La aparición de Macri en Olga buscó reducir esa distancia. El ex presidente dejó de lado el tono solemne para mostrarse como un dirigente capaz de reírse de sí mismo y adaptarse a un formato que premia la naturalidad por encima del discurso ensayado.
La apuesta también reflejó una realidad que atraviesa a toda la política argentina. Los dirigentes ya no solo compiten por un lugar en los noticieros o en los diarios. También buscan convertirse en tendencia, protagonizar clips virales y ganar presencia en las pantallas donde pasan varias horas por día los menores de 30 años.
Si la estrategia alcanzará para acercar al PRO a ese electorado todavía es una incógnita. Lo que sí quedó claro es que Macri decidió volver a escena con un papel poco habitual: el del dirigente que cambia el atril por los memes y el humor para intentar reconectar con una generación que habla otro idioma en internet.
