El expresidente consolidó su decisión de mantener un bloque propio y descartó la posibilidad de fusionarse con La Libertad Avanza. La estrategia busca reforzar la identidad partidaria y preservar un espacio independiente que acompañe las reformas sin subordinarse al oficialismo.
Mauricio Macri dejó en claro que el PRO no se convertirá en una fuerza satélite del oficialismo. Durante la reunión del Consejo Nacional, el expresidente encabezó un debate centrado en mantener la autonomía del partido y rechazar la creación de un interbloque con La Libertad Avanza, en un contexto marcado por las fugas de dirigentes hacia el espacio libertario.
Aunque el partido acompañará algunas de las reformas impulsadas por Javier Milei, Macri ratificó una línea política diferenciada, más enfocada en preservar la identidad del PRO como fuerza de centroderecha moderna que en integrarse al proyecto libertario. La decisión representa un freno al intento de sectores internos, sobre todo los cercanos a Patricia Bullrich, que promueven una convergencia más profunda con el Gobierno.
La reunión, celebrada en la sede de Balcarce 412, sirvió para ordenar el discurso y contener las tensiones internas luego del pase de ocho diputados y una senadora al bloque oficialista. El objetivo de Macri fue cerrar filas en torno a un liderazgo que vuelva a ubicar al PRO como actor central en la oposición, sin que eso implique romper los canales de diálogo con el Ejecutivo.
María Eugenia Vidal sostuvo que “Pro es un partido muy relevante en la Argentina, primero para garantizar, seguir siendo los garantes del cambio”, y remarcó que el espacio cuenta con “dos años por delante para construir una alternativa”. La exgobernadora dejó en claro que el partido no formará un interbloque con los libertarios, aunque apoyará iniciativas que considere coherentes con su propio programa histórico.
Desde el entorno de Macri explicaron que el acompañamiento legislativo al Gobierno será selectivo. La bancada conducida por Cristian Ritondo respaldará proyectos como la reforma laboral, considerada una bandera tradicional del PRO, pero marcará diferencias en temas institucionales y fiscales.
El diputado Fernando De Andreis sintetizó el mensaje de unidad interna: “Estamos los que tenemos que estar, sobre todo los que queremos estar. Creemos que Pro tiene un enorme futuro y lo que nos comprometimos es a trabajar para volver a ser una alternativa en la Argentina”.
El partido busca además reforzar su estructura territorial. Dirigentes como Martín Yeza y Silvia Lospennato coincidieron en que la prioridad pasa por reconstruir la fuerza en los distritos y consolidar liderazgos locales, como los gobernadores Rogelio Frigerio en Entre Ríos o Soledad Martínez en Vicente López.
Lospennato recordó que el PRO nació con una identidad liberal y republicana propia, distinta a la del oficialismo actual. “Espero que los diputados que están en Pro se sientan Pro y entiendan que tenemos mucho para aportar a la Argentina desde nuestro partido”, afirmó, en una clara alusión a quienes abandonaron el bloque.
Gisela Scaglia, presidenta del PRO santafesino, planteó que la estrategia frente al avance libertario debe definirse “en cada provincia” y llamó a “volver a pensar en nuestros valores: división de poderes, el diálogo, el respeto a las instituciones, el cuidado”.
El distanciamiento de Macri con el Gobierno se evidenció también en sus críticas recientes al reemplazo de Guillermo Francos por Manuel Adorni. “La salida de un hombre con capacidad y equilibrio como Guillermo Francos, para ser reemplazado por otro sin experiencia, no parece ser una buena noticia”, expresó el expresidente en redes sociales, en un gesto que reflejó su malestar con el rumbo de la Casa Rosada.
La posición del PRO combina acompañamiento institucional con diferenciación política. Macri pretende que el partido sea un socio responsable del sistema, pero no un apéndice de Milei, y que conserve su autonomía de cara al proceso electoral de 2027. En los próximos meses, la conducción buscará consolidar su propio perfil legislativo y reconstruir la mística interna que lo llevó al poder en 2015.
En ese camino, el macrismo apuesta a mantener el equilibrio entre la cooperación y la independencia, convencido de que la fortaleza del PRO dependerá de no confundirse con el oficialismo libertario, sino de presentarse como una opción con experiencia, gestión y vocación de poder.
