El expresidente busca capitalizar el triunfo de Milei. Quiere que los votos al libertario funcionen como respaldo a una nueva etapa donde aspira a tener incidencia en el marco de ideas económico y político.
Por César Morielli
El resultado de las PASO del último domingo trajo el sorprende triunfo de Javier Milei. El diputado nacional libertario cosechó el 30% de los votos y refrendó la teoría electoral de Cristina Fernández de Kirchner: un escenario de tercios.
El efusivo dirigente cosechó importantes triunfos en el interior del país. El mapa quedó pintado de violeta a excepción de Catamarca, Santiago del Estero, Formosa, Chaco y Buenos Aires, donde ganó Unión por la Patria; y Entre Ríos, Corrientes y CABA, donde se impuso Juntos por el Cambio. El aluvión de votos desde todos los puntos del territorio, y el crecimiento en el conurbano, estaban fuera de los análisis previos.
En los medios hay otro resultado poco comentado. Es central pensar en el desempeño que tuvo Sergio Massa, el candidato del gobierno, pero también es relevante analizar qué pasó en Juntos por el Cambio. Hasta el domingo se trataba de la principal fuerza opositora. Patricia Bullrich ganó la interna con apenas el 17% de los votos. Toda la fuerza superó por apenas un punto a la coalición oficialista.
Mauricio Macri tomó nota. Desde sus medios de comunicación afines, en redes o brindando entrevistas, buscará instalar la idea de que hay un 60% del país que le dijo que no al Peronismo y que quiere transitar otro camino hacia el futuro. Lo cierto es que existe un porcentaje igual de alto que se negó a acompañar las propuestas de su espacio político.
El expresidente alentó y acompañó extrapartidariamente a Javier Milei. Desde las elecciones legislativas del 2021 que resalta y muestra coincidencias con las ideas del candidato libertario. El propio diputado afirmó muchas veces que podría tener acuerdos con los halcones del PRO. Pero el estilo verborragico, disruptivo y agraviante del candidato de La Libertad Avanza pone algunos reparos a Mauricio Macri.
Milei es lo que a Macri le gustaría ser, pero no se anima.
Sin embargo, eso no pone frenos a la posibilidad de que Milei funcione como una marioneta ideológica o una bomba al sistema de valores políticos. El libertario es el ariete destructivo que siempre quiso ser el ingeniero, pero que su aventura republicana y democrática no le permitió.
Hoy, el escenario le permite a Macri jugar a dos puntas. Sabe que el triunfo de cualquiera de estos dos referentes opositores lo tendrán en primera línea de acuerdos y de sugerencia de ideas.
El triunfo de Bullrich o de Milei lo tendrá en primera línea para tejer acuerdos y ocupar centralidad política. Se sigue moviendo como jefe y tarde o temprano, eso traerá algún problema .Construye además una gran mayoría de derecha, centro derecha, conservadora y pro mercado para ocupar escaños en el parlamento. En la fantasía política de Macri, la tolerancia máxima de progresismo está representada por el ala radical que perdió la interna en Juntos.
Es por eso que en su canal afín, LaNación+, ha tenido tanta difusión Javier Milei luego de las PASO. Incluso empujado por los “periodistas” a expresiones destituyentes o ideas de poner fin al gobierno antes de tiempo. Milei dirá todo lo que Macri no se anima a decir en esta etapa. A tal punto que en los primeros días luego de los comicios, el aparato de difusión opositor está más interesado en seguir inflando al libertario que en ayudar a Bullrich.
“No me reuní con Mauricio Macri, pero sí tengo conversaciones telefónicas con él. Hablamos de la situación política, económicas o cuestiones personales. Es un muy buen diálogo el que tenemos”, admitió Milei en una de esas entrevistas.
En esas rondas de diálogos con periodistas, el libertario graficó una idea: “Bullrich es como una segunda marca”.
Ganada la interna en la Ciudad, con optimismo sobre la prevalencias de ideas conservadoras, Macri juega sus dos puntas. En las próximas semanas intentará repuntar a Bullrich. Su objetivo seguramente sea un balotaje entre la exmontonera y el libertario. Allí cualquier resultado lo dejará en las puertas del poder nuevamente, a pesar de su alta imagen negativa y el rechazo que le propone la sociedad a su figura.
