La puja por el poder entre Luis Ignacio Lula Da Silva y Geraldo Alckmin, puede tener sus efectos en la región. Acuerdos, desacuerdos, en una Latinoamérica que prestará muchísima atención, por lo que sucederá el 29 de octubre.
LULA-ALCKMIN, NUEVO ROUND
Por Emiliano Martínez
Después de la primera vuelta de las elecciones brasileras del domingo pasado, todas las sociedades sudamericanas –y más específicamente las pertenecientes al MERCOSUR- prestan suma atención a lo que puede suceder en la región. El actual presidente de la Republica Federativa de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luis Ignacio Lula Da Silva, obtuvo un ajustado triunfo frente al candidato del Partido Social Demócrata de Brasil (PSDB) Geraldo Alckmin.
Los 7 puntos porcentuales de diferencia, parecerían no ser suficientes para una cómoda ventaje en el ballotage, debido a las opciones de alianzas que se comienzan a manejar con cierta desesperación. Son claves las posiciones que tomen a partir de ahora, Heloisa Helena (PSOL) y Cristovam Buarque (PDT), que suman entre los dos más de 10 millones de votos, un caudal que puede hacer inclinar la ultima instancia hacia la derecha o “hacia la derecha”.
Sin embargo, el ex gobernador de San Pablo, tiene una difícil tarea. Es que Helena y Buarque, dos ex PT, son más proclives hacia el programa del actual presidente. Es muy posible que el electorado de estos partidos, destinen sus votos a Lula, a pesar del descontento por los casos de corrupción de junio pasado en medio de denuncias por parte del diputado Roberto Jefferson, presidente del Partido Laboral Brasilero contra dirigentes del PT, y de los partidos Progresista (PP) y Liberal (PL) Esa crisis terminó con la caída del Jefe de la Casa Civil de la Presidencia, José Dirceu de Oliveira e Silva, un poderoso hombre del gobierno de Lula.
El ballotage los obliga a debatir por televisión, quizás en tres oportunidades. El primer debate entre Lula da Silva y Gerardo Alckmin se realizará el próximo domingo 8, según confirmó la emisora paulista Bandeirantes. El segundo se realizaría en TV Gazeta de San Pablo, el día 17, y el último se cumpliría en canal Globo, que lo programó para el Viernes 27, dos días antes de la elección.
Hay una compleja situación interna, a nivel político, en Brasil. Además de los votos que están en juego de Helena y Buarque, se encuentra el Partido del Movimiento Democrático en Brasil (PMDB), el que ya tuvo dos presidentes (José Sarney en 1985 e Itamar Franco en 1992) y que tras estas elecciones consiguieron la mayoría de las bancas de Diputados en el Parlamento. Con 89 diputados electos, el PMDB conserva la omnipresencia que mantiene desde 1982. Por tal motivo, mas allá de los resultados del ballotage, los dos candidatos deberán negociar no solo para captar los votos que obtuvieron Helena y Buarque, sino también el apoyo parlamentario del mayor partido de Brasil.
Sin duda que no es lo mismo para la región la elección de uno u otro. Con Lula, la política regional se mantendría estable, evitando el efecto dominó que puede surgir con la vuelta al poder, de un conservador como Alckmin. Sin embargo, internamente Lula deberá reforzarse con alianzas y su consiguiente disminución de poder. La pieza clave es San Pablo, integrante del triangulo geopolítico más importante de la región junto a Buenos Aires y Santiago. Allí, se erige el polo industrial más importante de Latinoamérica y un empresariado muy influyente en el espacio económico del MERCOSUR. Pero lamentablemente para Lula, San Pablo ha elegido como gobernador al candidato de Alckmin, José Serra. Esto se debe seguramente a la crisis que mantuvo en vilo a la ciudad este año con los ataques del Primer Comando de la Capital (PCC) que costó la vida de mas de 200 personas. Esto sin duda podría condicionar la política exterior, si es que Lula terminase por ampliar su mandato.
EL FACTOR EVO MORALES- PETROBRAS
Un punto muy importante, y bastante álgido, es el enfrentamiento con el presidente boliviano Evo Morales, respecto a la nacionalización de los hidrocarburos y su efecto en las utilidades de Petrobras.
De acuerdo a las noticias del día de hoy, Helena y Buarque coinciden en que un punto clave para sellar un acuerdo con Lula: mantener estatal a la petrolera, entre otras entidades. Si el Estado brasilero sigue siendo titular de la companía, y de no ser que Morales haga una excepción con Petrobras frente a su política estatizadora, el conflicto puede ir creciendo. Sabido es que Petrobras, en cualquier parte donde se instale, es un enclave de Brasil. Respecto a este problema, Alckmin ha dicho frente a la prensa extrajera hace una semana atrás, que “ el gobierno tuvo una actitud sumisa frente a la nacionalización “ del petróleo, llevada a cabo por Morales. Alckmin incluso se a manisfestado a favor de un acuerdo entre el MERCOSUR y los Estados Unidos, cosa que deja la puerta abierta al tan rechazado ALCA. Es por estoque la política de lineamiento frente a la alianza que propone Estados Unidos, con Alckmin podría sufrir algunas variaciones.
LA RELACION CON ARGENTINA
Respecto a la Argentina, indudablemente cualquier candidato electo presidente deberá tener una buena relación. Esta es una realidad. Pero cualquier hecho político significativo que se manifieste en Brasil, tiene sus efectos en nuestro país. Ejemplo mismo es Lula. Después de la elección del PT como nuevo eje de gobierno hace 4 años, sobrevino la imagen de un Kirchner con posturas similares, y un giro a la izquierda efecto de lo que sucedía en Brasil. Incluso, hasta hace unos meses, el pago al Fondo Monetario Internacional de los casi 9 mil millones de dólares de deuda, se realizó casi al unísono de lo decidido en Brasilia.
Es cierto que no hay certezas sobre el futuro. Pero el destino de Brasil como líder de la región que esta escrito desde Ituzaingó, parece no variar. La actualidad argentina con un “ressorgimento” de las líneas de la derecha, es una situación que además de peligrosa, lo que menos necesita es un giro conservador de nuestro aliado estratégico.
