El jefe de Gobierno mira con preocupación la ambigüedad de los movimientos del expresidente. ¿Candidato o mentor?
A medida que se acerca la etapa de definiciones de candidaturas, Mauricio Macri alterna con cada vez más frecuencia entre sus dos trajes: competidor y mentor.
Sus últimos movimientos son un botón de muestra de ese doble rol que desconcierta a Juntos por el Cambio. No solo volvió a caminar en “modo campaña” por la provincia Buenos Aires, sino que brindó entrevistas en las que reivindicó sin tapujos el rumbo de su gestión nacional.
Sin dejar entrever sus ambiciones electorales, apeló a un tono de consejero para examinar el debe y haber de los proyectos presidenciales de sus tres herederos en PRO.
El domingo, Macri almorzó a solas en su casa con Horacio Rodríguez Larreta. A lo largo de esa conversación, el expresidente y el jefe porteño desmenuzaron las proyecciones económicas de Sergio Massa y evaluaron el impacto de que el Gobierno decida avanzar con la suspensión de las PASO. También hablaron de la interna y del rol de Patricia Bullrich, contrincante de Larreta.
El juego ambiguo y el mayor protagonismo de Macri en la escena pública mantiene en vilo al jefe porteño y a todo el arco opositor. Ambos pulsean de forma subterránea desde hace meses por el liderazgo opositor y el futuro perfil de Juntos por el Cambio. En las filas del larretismo especulan con que Macri volvió a ubicar a María Eugenia Vidal en la grilla, y se apresuró a bendecir la candidatura de Jorge Macri en la Ciudad para ganar influencia y diluir la impronta del jefe de Gobierno.
Las heridas que generó la discusión por el armado electoral del año pasado, cuando Larreta impuso a Vidal y Diego Santilli como candidatos, pese a la resistencia de Macri, aún no cierran. Tampoco los leales a Macri le perdonan a Larreta que haya corrido al expresidente del escenario en la campaña de 2021. Incluso recuerdan que el larretismo se despegaba de la figura de Macri en el conurbano para no perder competitividad en las legislativas pasadas. “El problema para Horacio es que Mauricio revivió”, desliza uno de sus interlocutores habituales. La tensión entre Macri y Larreta quedó al desnudo como nunca durante el último almuerzo de la plana mayor de PRO en Happening, cuando Bullrich discutió con el alcalde por el operativo de seguridad en Recoleta. Ese día Macri ensayó una postura imparcial.
La sucesión porteña también genera ruidos entre Macri y Larreta. En la cúspide de PRO sugieren que Macri desconfía del acuerdo entre Larreta y Martín Lousteau. En un sector del macrismo temen que el alcalde “descuide” la Ciudad, el bastión de PRO, con tal de fortalecer su proyecto presidencial. De hecho, frente a la ambigüedad de Larreta, Macri salió a marcar la cancha: bendijo a su primo, Jorge, como el candidato para suceder al alcalde. El sábado, el jefe porteño lanzó una contraofensiva sutil: volvió a mostrarse en una actividad con Lousteau. Hay un nexo entre Larreta y el senador radical que exacerba los recelos de Macri: el consultor Guillermo Seita. El expresidente tampoco digiere la amistad de Larreta con Massa.
