El pasado domingo 4 de marzo se realizaron elecciones generales en Italia para elegir los representantes al Parlamento y un total de 630 diputados y 315 senadores, estas elecciones generales, fueron regidas por una nueva ley electoral, denominada ‘Rosatellum bis’, la cual toma el nombre de su impulsor, el parlamentario del Partido Democrático, Ettore Rosato, la misma establece un sistema electoral mixto inspirado en la ley electoral alemana que favorece la formación de amplias coaliciones para gobernar, con lo cual el 36% de los escaños de la Cámara de Diputados y del Senado serán asignados por un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales y el 64% restante mediante un sistema proporcional. La normativa establece un umbral del 3% de los votos para el acceso de los partidos a ambas Cámaras y del 10% en el caso de las coaliciones electoral.

En estas elecciones se reedito el esquema de las de febrero del 2013, la pugna de los tres bloques en la cual está fragmentada la política italiana, el primero de ellos se reedita la coalición de conservadores y nacionalistas que aglutina a los grupos, “Forza Italia”, con Silvio Berlusconi como líder, junto a la “Liga” cuyo referente es Matteo Salvini y “Hermanos de Italia” guiados por Giorgia Meloni, a estos se integran los demócratas centristas de “Nosotros con Italia”, en esta alianza hay partidos enrolados en el partido popular europeo (PPE), el caso de Forza Italia y otros enrolados en el bloque de Europa de las Naciones y la Libertad (ENF), como la Liga, vinculados a los nacionalismos extremos.
El otro bloque es el “Movimiento Chique Stelle” cuyo referente es actor Beppe Grillo que lleva como candidato al joven Luigi Di Maio, nacido en la ciudad de Avelino cerca de Nápoles, en una reciente entrevista a Beppe Grillo este reivindicó, «Yo estoy orgulloso de ser populista, si la palabra ‘pueblo’ todavía tiene algún sentido». Enrolados en el parlamento europeo, en el grupo de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD), junto al nacionalista británico Nigel Farage impulsor del Brexit.
El tercer bloque, los sectores progresistas y moderados se aglutinan en la alianza liderada por el partido democrático (PD), encabezados por Matteo Renzi, junto a otras tres listas conforman la coalición de centro-izquierda, una de ellas “Mas Europa”, lideradas por Emma Bonino, la otra lista “Juntos” por los seguidores de Prodi, y la lista “Cívica Popular” guiados por la ministra de salud Lorenzin.
Los sectores de la izquierda italiana se reúne en la plataforma Libres e Iguales (LeU), que llevaban al actual presidente del Senado Pietro Grasso como candidato a presidir el gobierno.
Los resultados de las elecciones ubicaron al Movimiento 5 Estrellas (M5E) a la cabeza de los resultados con el 32,7%, pero la coalición de centro-derecha obtuvo entre todos los partidos el 37%, mientras la coalición de centro-izquierda obtuvo apenas el 22,3 %, en tanto la vieja guardia de la izquierda obtenía un magro 3,4%, y la agrupación de extrema derecha Casa Pound obtenía el 0,9 % de los votos.
¿NACE LA TERCERA REPUBLICA ITALIANA?

El pasado 1 de junio, el Presidente de la Republica de Italia, Sergio Mattarella puso fin a una crisis de 88 días desde las elecciones del 4 de marzo, en donde ninguna formación política obtenía la mayoría necesaria para gobernar en solitario, tomándole juramento al nuevo gobierno, que encabeza el profesor Giuseppe Conte como Presidente del Consejo de Ministros, un gobierno integrado por dos fuerzas políticas, la alianza del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga.
Esta Alianza entre las dos fuerzas políticas tiene su correlato con los grupos políticos en el Parlamento Europeo, alineadas con los grupos nacionalistas y euroescépticos como el grupo de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD), donde participa el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el grupo de las Naciones y las Libertades (ENF), donde participa la Liga.
El referente del Movimiento 5 Estrellas (M5E), Luigi Di Maio ha sostenido que con el resultado de estas elecciones, se pone en marcha el gobierno de la “Tercera República Italiana”, planteando el inicio fundacional de un nuevo ciclo político, de aquel iniciado en 1948 con la Primera República después de la Segunda Guerra Mundial, y de aprobada la nueva Constitución, este ciclo llegara a su fin en el año 1993, donde se produjo el conocido proceso a la corrupción institucionalizada de “mani pulite”, en donde los partidos políticos tradicionales se disolvieron y dieron lugar a nuevas formaciones políticas. Estos hechos marcaron el inicio de la Segunda Republica, hasta estas elecciones de marzo de 2018, en donde las dos formaciones tradicionales que dominaron la vida política italiana fueron derrotadas, por nuevos movimientos políticos, tanto Forza Italia (FI), de orientación conservadora, liderada por el empresario de medios Silvio Berlusconi, como el Partido Democrático (PD), de características socialdemócratas., liderados por el ex premier Matteo Renzi, dando inicio a un nuevo ciclo político en donde las viejas élites políticas quedaron al margen del gobierno.
La Tercera Republica se expresa en el nuevo gobierno del cambio, en la alianza de esta dos fuerzas políticas, la Liga encabezada por el actual Vice-presidente y Ministro del Interior Matteo Salvini y el Movimiento 5 Estrellas (M5E) del otro Vice-presidente y ministro de Trabajo y Políticas Sociales Luigi Di Maio, que han formalizado un acuerdo de gobierno, en el cual se establece, entre otros puntos, un endurecimiento en relación a los inmigrantes ilegales, devolviéndolos a sus países de origen, pero el foco principal es terminar con la intermediación que algunas ONG realizan, cerrar los puertos a los barcos de estas organizaciones y acordar con los gobiernos del norte de África como Libia, Túnez o marruecos, medidas para crear centros de acogidas en esos países, con el objeto de contener la ola inmigratoria y acabar con el tráfico de personas.
“Se acabó la buena vida para los inmigrantes., qué empiecen a hacer las maletas”, “Basta ya de que Sicilia sea el campo de refugiados de Europa”. Expresaba Matteo Salvini, ministro del interior a su llegada a Sicilia, dando cuenta que este es un punto central de la acción de gobierno.
Otro de los puntos de ruptura con el régimen anterior es la supresión de las pensiones vitalicias a los diputados y senadores, y a los dirigentes políticos, más allá del ahorro en euros que esto supone, es una señal fuerte hacia la sociedad que pide austeridad e igualdad de la clase política.
En ese sentido la otra propuesta estrella del Gobierno, la expresa el vicepresidente Di Maio, es el decreto-ley denominado de la Dignidad, “Para el Estado italiano las personas vuelven a ser personas y no índices, porcentajes, objetos”, el cual propone proteger a los trabajadores con contratos más duraderos y seguros, y acabar con la precariedad laboral de los jóvenes, además de castigar a las empresas que hayan recibido subsidios estatales o de la Unión Europea y se hayan trasladado del territorio italiano a otro país vecino, esta ha sido una maniobra usada por algunos empresarios para pagar menos impuestos relocalizando su empresa.
La Tercera Republica Italiana está en marcha, los nuevos actores políticos tienen el crédito del pueblo, ratificado nuevamente en las recientes elecciones comunales y administrativas de junio pasado, en donde la alianza gobernante gano en la mayoría de las principales ciudades del país, como el caso de la región de Toscana, tradicional bastión de la izquierda, y hoy gobernadas por grupos políticos del sector conservador.
Lic. Alfredo Buglioni
Politólogo
