Luego de la conferencia de prensa que encabezaron los dirigentes para formalizar la alianza, ahora empezará la tarea de conformar la letra chica. Algunos intendentes del PRO, que pusieron reparos en la unión con los libertarios, advierten que se deben cumplir ciertas condiciones.
La Libertad Avanza (LLA) y el PRO llegaron a un acuerdo y firmaron la Alianza La Libertad Avanza para competir de cara a las elecciones del 7 de septiembre, «la madre de todas las batallas», en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, no faltaron las rispideces, diferencias de criterio y puja interna entre los negociadores para llegar a buen puerto en la letra chica que, si bien falta consensuar, se empezará a delinear de cara al 19 de julio.
«Es libertad o populismo», sentenciaron en la conferencia de prensa en la que estuvieron sentados Karina Milei, Martín Menem, Sebastián Pareja, Cristiano Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro. El edificio del Hotel Libertador, el búnker libertario por excelencia, fue sede en la Avenida Córdoba del pacto entre los dos sectores que buscarán ganar ante el peronismo.
«No hay lugar para tibios», dijo Pareja. «Lo vamos a inscribir (al frente) como Alianza La Libertad Avanza», dijo Pareja, quien reveló: «El nombre lo hemos hablado al principio con (Cristian) Ritondo y entendemos que La Libertad Avanza representa un cambio en la provincia de Buenos Aires y a nivel nacional. Los dirigentes del PRO entendieron este nuevo proceso».

La frase marca lo que pueda llegar a ocurrir con el armado definitivo de las listas. El oficialismo a nivel nacional tendrá mayor preponderancia con sus dirigentes por varios motivos: primero, porque es el partido que gobierna el país; segundo, porque las elecciones demostraron mayor peso electoral que los amarillos; y tercero, el bastión electoral del PRO, la ciudad de Buenos Aires, fue ganado por los libertarios.
El nombre del frente, Alianza La Libertad Avanza, implica que el PRO no estará en la boleta, ni con su nombre ni con sus colores. Desde el entorno de Ritondo explicaron que, de todas formas, nunca hubo una boleta del PRO en la provincia. En los últimos años, el nombre del partido fundado por Macri estuvo dentro de Cambiemos primero y luego de Juntos por el Cambio.
Para evitar fugas de intendentes o dirigentes que no estaban de acuerdo con una alianza con los libertarios, incluso en los términos del acuerdo, los legisladores provinciales, Matías Ranzini, Alejandro Rabinovich y Agustín Forchieri estuvieron a cargo de la negociación paralela, nombre por nombre, en cada uno de los territorios de los 13 que tiene el PRO en la provincia de Buenos Aires.

Por ahora, la unidad se sostiene: los 13 intendentes del PRO acordaron integrar el frente La Libertad Avanza. Sin embargo, horas antes del acuerdo, en la noche del martes, un grupo de cuatro intendentes que se referencia en Jorge Macri (Soledad Martínez, de Vicente López; Pablo Petrecca, de Junín; Javier Martínez, de Pergamino; y María José Gentile, de 9 de Julio) amenazó con romper el acuerdo si no se cumplían una serie de condiciones: que haya apoderado legal del PRO en el frente, que LLA no sea opositor en los distritos gobernados por el PRO y que se respete la territorialidad a la hora de armar las listas. Los libertarios accedieron.
¿Cómo será el sistema de reparto para definir candidatos?
El macrismo analiza un esquema que respete la siguiente ecuación: en los distritos que no gobiernan ni el PRO ni los libertarios, la distribución podría ser 75 a 25 por ciento a favor de los libertarios. La ecuación sería inversa en los 13 municipios amarillos. Sin embargo, todavía no está confirmado.
Las próximas reuniones serán para terminar de definir la letra chica, la distribución de lugares en las listas y los dirigentes de cada que encabezarán las secciones. Se decidirá distrito por distrito, por lo que las discusiones probablemente se extiendan hasta el último momento.
El 19 de julio vence el plazo para la presentación de listas, y hasta entonces continuarán las reuniones, llamados y pulseadas para definir nombres, ubicaciones y equilibrios internos. No obstante, no se descarta que las diferencias resurjan si la distribución de candidaturas no refleja el peso territorial de sus intendentes.
