Al gobierno le falta cerrar la financiación con Techint por la compra de tubos y luego avanzar en la licitación de la obra civil.
Junio de 2023. Esa es la fecha como objetivo que tiene el Gobierno Nacional para finalizar la obra del Gasoducto Néstor Kirchner, que conectará Vaca Muerta con la ciudad bonaerense de Salliqueló en su primer tramo.
Dicha obra se volvió central en la agenda mediática argentina por dos cuestiones: la importancia de aumentar la exportación de energía en plena suba de los precios por la invasión rusa en Ucrania y las internas en el Frente de Todos que terminó con la renuncia de Mati Kulfas.
En menos de un mes, Energía Argentina lanzará la licitación para la construcción de la obra: son 573 kilómetros que deben estar listos en junio de 2023. Está previsto que el inicio sea en agosto. El presupuesto para esta tarea es de $ 220.584 millones (cerca de US$ 1.800 millones al tipo de cambio oficial).
Todos los pliegos relativos a la construcción del gasoducto están publicados en la página web de la empresa. Allí se pueden ver los requerimientos técnicos de los caños y las características que deben reunir las empresas que quieren construir el gasoducto.
Está claro que Guzmán y el kirchnerismo suelen disentir en cuestiones de tarifas. El ministro puja por aumentos superiores a los que quieren los “alfiles” del kirchnerismo en la secretaría de Energía. Sin embargo, en el gasoducto, hablan de alineamiento. “Hasta (Mauricio) Macri quiere que se haga el gasoducto”, exagera una fuente oficial. “Es política de Estado. El presidente Alberto Fernández, el ministro Guzmán, el secretario de Energía (Darío Martinez), todos están en la misma sintonía en esto”, proclama otro funcionario. Guzmán fue facultado con tareas el viernes, que delegó en Martínez.
Sucede que Economía comunicó el viernes por la noche que designó «como presidente de la comisión evaluadora del gasoducto al Secretario de Energía, Darío Martínez».
El gasoducto se divide en cuatro tramos y después tiene un quinto renglón para conectar con una planta de compresión.
Cada empresa interesada en la construcción debe presentar ofertas para, al menos, los cuatro tramos de la extensión. Sólo podrá resultar adjudicada en uno de esas partes, a excepción de que haya empresas que se presenten en asociación y podrían acceder a hasta dos tramos en conjunto.
Techint, Sacde, BTU y Victor Contreras son las cuatro empresas consideradas con “posibilidades”. Para participar, hay que tener como antecedentes la realización de obras finalizadas, o que tengan un estado de avance del 60%, en gasoductos no inferiores a los 120 kilómetros, de alta presión y realizadas en los últimos 15 años. El requerimiento baja a gasoductos de 75 kilómetros si se hicieron desde 2016 hasta ahora.
El primer tramo posee 220 kilómetros de cañería y una erogación prevista en $ 69.000 millones. El segundo también usará 220 kilómetros de caños y consumirá $ 69.000 millones. El tercer tramo es de 133 kilómetros, con un presupuesto de casi $ 42.000 millones. El cuarto tramo es de 29 kilómetros, con una traza paralela a Neuba II y un enganche a otro gasoducto, con $ 28.000 millones. Finalmente, hay una planta compresora en Mercedes (provincia de Buenos Aires), por $ 12.000 millones.
