El gobernador cordobés enfoca su estrategia en retener el poder provincial, pero equilibra su vínculo con la Nación y abre nuevos diálogos. ¿Y de la Sota?
Con la mirada puesta en las elecciones provinciales, Martín Llaryora ordena su estrategia política con su máximo objetivo: asegurar su reelección en la gobernación de Córdoba. En ese camino, mantiene un delicado equilibrio en su relación con la Casa Rosada y el presidente, Javier Milei, aunque también lleva a cabo diálogo con distintos sectores, entre ellos el pastor evangélico, Dante Gebel.
El mandatario provincial, que forma parte de una generación política surgida del cordobesismo impulsado por José Manuel De la Sota y Juan Schiaretti, aparece también en el radar del peronismo nacional como una figura con proyección presidencial. Sin embargo, en su entorno son claros: el foco está en consolidar su liderazgo local antes de proyectarse a nivel nacional.
En los últimos días, Llaryora protagonizó un encuentro en un hotel del centro porteño con Gebel, quien dejó entrever su intención de competir en las próximas elecciones presidenciales. Según trascendió, compartieron una mirada sobre la situación económica y social del país. «Fue una charla de acercamiento, no de rosca política«, precisaron al portal Infobae cerca del cordobés.
El vínculo también tiene un punto de contacto institucional: el secretario de Culto provincial, Mariano Almada, mantiene relación con el armado del pastor.
Mientras tanto, en el plano local, el oficialismo cordobés sigue de cerca la posible consolidación de una oposición unificada. El diputado nacional de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, aparece como potencial candidato, con eventuales alianzas junto a Luis Juez y Rodrigo De Loredo, quien ya manifestó su intención de disputar la gobernación.
En este escenario, Llaryora busca sostener una posición intermedia frente a Milei, sin romper ni alinearse completamente. «La gente no quiere que te pelees con Milei porque todavía guardan alguna esperanza de que la situación mejore», explicaron desde su entorno. A la par, advierten sobre el deterioro económico en la provincia, con caída del consumo y salarios congelados.
De cara a los próximos meses, el peronismo cordobés también analiza cómo contener a Natalia de la Sota dentro del espacio. «Hay que contener a Natalia, pero hay que ver cómo. Hoy, en Córdoba, tiene el electorado kirchnerista, que son cerca de diez puntos», señalaron desde el oficialismo. Por ahora, la consigna es clara dentro del gobierno provincial: «Hoy todo es gestión y reelección».
