El titular de la Auditoria General de la Nación definió así el panorama del sistema ferroviario argentino. Además, el autor de diversos informes críticos previos al accidente de Once apuntó contra el Congreso por no aprobar sus documentos. Y, en exclusiva con LaNoticiaWeb, habló del momento actual de la UCR: “El partido debe renovarse en serio”.
Leandro Despouy, titular de la Auditoría General de la Nación, visitó San Martín el último jueves, en el marco de una conferencia organizada por el Instituto Moisés Lebehnson. El referente radical, luego de su exposición con duras críticas al Gobierno, dialogó en exclusiva con LaNoticiaWeb.
¿Cuáles son sus sensaciones después de este encuentro?
Muy positivas. Me ha estimulado mucho la presencia y el intercambio de los que han participado. Me ha servido mucho para presentar la problemática del control y transformar, de alguna manera, a mis interlocutores en aliados para transmitir un mensaje más estimulante y severo sobre el control. Sirve para ver cómo tenemos que cambiar algunos rasgos que nos han llevado históricamente a no tener una cultura del control propia de un país republicano y democrático
Usted siempre criticó la política ferroviaria del Gobierno, incluso con auditorías previas al accidente de Once. ¿Cambió algo desde el 22 de febrero?
Aún no hemos auditado y nosotros nos pronunciamos sobre esos informes. Entonces, diría que como verificación no puedo responder. Pero sí como percepción: veo que la sucesión de accidentes en los últimos tiempos nos muestran que aun no ha habido ningún cambio sensible. Sí hubo alguna modificación institucional, como cuando se produjo la transferencia de funciones al Ministerio del Interior. Pero por ahora, no hay cambios visibles alentadores.
¿Cómo definiría el estado actual del sistema ferroviario argentino?
El sistema está colapsado y de una vez por todas hay que empezar a ofrecer soluciones eficientes e innovadoras, porque las que se han aplicado hasta ahora no sólo no han mejorado la situación sino que la han empeorado. La pregunta entonces es, ¿cuántos accidentes necesitamos para poder reconducir una situación que está colapsada? Estamos frente a una emergencia nacional. No puede ser que en cada mañana haya en un lugar de nuestro país un accidente ferroviario. Eso no se tolera más.
También criticó al Poder Legislativo, ¿cree se convirtió en una escribanía del Ejecutivo?
El Parlamento está en crisis de credibilidad, a raíz de haber consentido la delegación de funciones en el Ejecutivo. Se ve en la forma en que se aprueba y gestiona el Presupuesto, en la forma en que no se debaten las leyes ni se tratan los temas de Auditoría. Yo creo que está presentando un déficit que no apunta a mejorar sino a estancar al Parlamento, por lo menos por cierto período, en su presencia y función institucional. Yo no puedo ser muy crítico del Congreso porque funciono en su órbita y me aprueba los planes. Por eso generalmente me abstengo de dar opiniones negativas. Pero, por sentido común o percepción general, hoy presenta muchos déficits para lo que se espera de él, es decir, un organismo con funciones de control
¿Qué opina de una eventual reforma constitucional que propicie un nuevo mandato de la Presidenta?
Soy muy reticente a los cambios institucionales que procuran la perpetuación meramente electoral de quienes están ejerciendo el poder. Las experiencias del mundo indican que no son positivas. Habría que hacer un enorme esfuerzo por reconocer una que podamos decir que nos inspira confianza. En general, el sistema democrático permite reelecciones, pero abdica de la re-reelección. La experiencia mundial histórica indica que ya más de dos mandatos pueden dañar la vida institucional y desembocar en situaciones autoritarias o feudales que pueden llegar a anquilosar el desarrollo y la dinámica institucional. Esto me lleva a pensar que Argentina no sería ninguna excepción. La intentó Menem y fue sin éxito. Creo que también ahora, si se intenta, no va a tener éxito.
Más allá de la re-re, ¿debería haber algunas modificaciones en la Carta Magna?
No. Además, yo creo que en este momento nadie creería que una reforma constitucional se haría por razones distintas a la re-re. Entonces, no va a haber consenso social ya que la gente no lo vive como una necesidad y seguramente sí como un riesgo. Que en el futuro sea importante avanzar a nivel constitucional, sí. Pero que sea la propia Constitución la que abra la puerta. Hoy hay leyes constitucionales que el Parlamento no sanciona. Que empiece con eso.
¿Qué leyes hoy no se cumplen?
Por ejemplo, el artículo 85 de la Constitución prevé que hay que sancionar una ley para reglamentar el funcionamiento de la AGN. Que se cumpla con ese compromiso constitucional. Cuando se haya cumplido con todos los compromisos constitucionales que surgen de la Carta Magna, bueno, que se piense. Pero eso seguramente será en las próximas generaciones. Hoy nuestro deber es cumplir con la Constitución y no lo estamos haciendo. La única manera de hacerlo es sancionando esas leyes que serían el paso previo a cualquier reforma.
¿Cómo ve el momento actual del radicalismo, en el cual integrantes del espacio se reúnen con distintas fuerzas?
Yo creo que el radicalismo tiene una identidad y toda construcción hacia el futuro debe hacerse sobre las propias raíces. Es decisivo para el radicalismo ratificarlo porque la república necesita eso. Pero esto no impide que se pueda dialogar y fecundar relaciones con otras fuerzas políticas que se acerquen a esa cultura tan propia en la medida en que se respeten y desarrollen esos principios, el diálogo puede llegar a ser productivo. De lo contrario, alejándose de sus principios y jugando una suerte de “travestización”, van a perder el espacio y el país.
¿Le gustaría ser candidato a senador por la Ciudad de Buenos Aires en 2013?
Creo que la función que estoy cumpliendo en la Auditoría es muy importante y que hay muchas personas en el radicalismo que podrían llevar adelante una elección en la Capital. Están (Rodolfo) Terragno, (Ricardo) Gil Lavedra y muchos otros que tienen ya una historia y un nombre. Yo, sin duda, voy a apoyar que el radicalismo se recupere y también estableza su contacto con otras fuerzas políticas ya que, en la Capital, el radicalismo ha sido un tanto debilitado en las últimas décadas.
Entonces, pese a los rumores, ¿hay que descartarlo para 2013?
La palabra “descartar” es muy categórica en política. Yo diría que, en principio, veo en mi horizonte continuar con esta tarea. Además, creo que tengo correligionarios decididos a continuar defendiendo la camiseta. Pero también, hay una cosa muy importante: yo mediría muchísimo las posibilidades de una presentación como candidato sin consultar antes las necesidades y las propuestas que puede ofrecer la juventud. El partido necesita renovarse en serio. Es importante que quienes hoy militan dentro del radicalismo lo hagan con la esperanza de que los que ya hemos cumplido un ciclo les facilitemos el camino, los apoyemos y realmente nos transformemos en sus gestores. Si nosotros no pensamos en la juventud, somos un partido sin futuro. Si hay candidatos jóvenes, yo preferiría que pensáramos en ellos.
¿En qué nombres piensa?
Pienso en gente como (Hernán) Rossi o Juan Nosiglia, por ejemplo. Hay mucha gente en la Capital que puede portar la camiseta del partido. Hay que darles la oportunidad y alentarlos para que en el futuro nosotros seamos sus promotores y no sus contendientes o adversarios. Tenemos que hacerlo con generosidad y altura, porque en el fondo los estamos necesitando a ellos.
