Pese al ajuste, la liberalización y el ingreso de divisas extraordinarias, las reservas netas del BCRA regresaron al nivel de diciembre de 2023. El dato encendió alarma en el mercado y en el Gobierno, donde crece la preocupación por el agotamiento del modelo financiero.
Las reservas internacionales del Banco Central volvieron al mismo nivel que existía cuando Javier Milei asumió la Presidencia. Según estimaciones privadas, el stock neto ronda los USD 1.500 millones negativos, un número similar al que el actual gobierno recibió tras la gestión de Sergio Massa.
Durante el primer semestre, el equipo económico logró recomponer parte de las reservas mediante el superávit comercial, el ingreso de fondos de organismos internacionales y la renovación del swap con China. Sin embargo, la combinación de menor liquidación del agro, pago de intereses y fuga financiera borró buena parte de lo acumulado.
En el Palacio de Hacienda reconocen que el margen de maniobra se redujo. Las intervenciones en los dólares financieros y los pagos al FMI implicaron un drenaje sostenido de divisas, mientras que el ingreso de capitales privados no compensó la salida. “El problema no es el nivel de reservas, sino la falta de confianza que impide estabilizar el flujo”, admitió un funcionario del entorno económico.
El dato tiene impacto político. El Gobierno había instalado que la recomposición de reservas era una de las pruebas del éxito del ajuste. El retroceso actual golpea ese relato y expone los límites del esquema ortodoxo, centrado en la emisión cero y el ancla fiscal.
Economistas cercanos al oficialismo atribuyeron la caída al atraso cambiario y a la suba de tasas en Estados Unidos, que desincentivaron la liquidación de exportaciones. En cambio, sectores críticos del peronismo señalaron que “el modelo financiero se agotó” y que la “dolarización informal” del sistema amenaza la estabilidad del Banco Central.
La caída de reservas coincide con una nueva ronda de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. El organismo exige una política cambiaria más flexible y una hoja de ruta para acumular activos líquidos. En Balcarce 50 temen que un endurecimiento del FMI complique la narrativa de éxito económico que el Gobierno intenta sostener en la antesala de las elecciones legislativas.
En el mercado creció la percepción de que el Banco Central volvió al punto cero, sin reservas suficientes para sostener el esquema actual. La mesa de dinero del BCRA logró contener la brecha cambiaria en el corto plazo, pero los operadores advierten que “el margen técnico se terminó”.
A casi un año de su llegada al poder, Milei enfrenta el mismo desafío que cuando asumió: reconstruir la credibilidad del Banco Central con un nivel de reservas que apenas supera el de la gestión anterior. El dato revela la fragilidad estructural de su modelo y anticipa un nuevo frente de tensión política dentro del oficialismo.
