Con la llegada de octubre cada vez más cerca, en la Casa Rosada crece la preocupación por lo que pueda suceder en las elecciones de cinco provincias clave. Son distritos donde La Libertad Avanza enfrentará a los espacios que responden a gobernadores dialoguistas, quienes durante los primeros meses de gestión mantuvieron cierta colaboración con el oficialismo. “Los gobernadores son fuertes en sus provincias y va a ser complicado imponerse”, reconocen en el entorno libertario.
Desde la mesa electoral de Balcarce 50 sostienen que podría darse un escenario de tercios en las provincias gobernadas por Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz), entre otros. En el Gobierno admiten además que compiten por el mismo electorado que la propuesta de “Provincias Unidas”.
La alarma se encendió tras la elección en Corrientes, donde el libertario Lisandro Almirón apenas cosechó un 9,5% de los votos y quedó cuarto.
Previo al cierre de listas, el oficialismo había intentado un acuerdo con el gobernador Gustavo Valdés, aunque las negociaciones no prosperaron. Finalmente, su hermano, Juan Pablo Valdés, se quedó con la victoria alcanzando el 51,8%.
Ese desenlace expuso tensiones entre la agrupación “Las Fuerzas del Cielo”, liderada por Santiago Caputo, y el sector de armadores de La Libertad Avanza, bajo el mando del subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, quien responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Mientras Caputo impulsaba sellar acuerdos con mandatarios aliados, el equipo de los Menem prefirió apostar por la expansión territorial de la fuerza.
De todas formas, el Gobierno sí logró concretar alianzas con gobernadores cercanos en cinco distritos: Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Claudio Poggi (San Luis) y Jorge Macri (CABA). También armó frentes con el PRO en Tucumán, Tierra del Fuego, Misiones, La Pampa y Catamarca, mientras que en once provincias no se avanzó en acuerdos.
La estrategia oficialista incluye también una atención especial en Misiones, donde anticipan que la contienda con el gobernador Hugo Passalacqua será “áspera”.
Otro de los objetivos trazados por Nación es la fiscalización: buscan sumar más de 100.000 fiscales, uno por cada mesa y otro por cada escuela. Según datos oficiales, el padrón cuenta con 35,8 millones de electores distribuidos en 104.800 mesas y 17.000 establecimientos de votación en todo el país.
La Casa Rosada pretende reforzar el desempeño de los candidatos libertarios con menor intención de voto, como Gonzalo Roca en Córdoba y Agustín Pellegrini en Santa Fe, mediante visitas de Javier Milei. La mesa electoral nacional apunta a instalar un contraste fuerte con el kirchnerismo y a centrar la campaña en la idea de la disputa entre “modelos de país”.
En paralelo, el Gobierno incrementará los actos y la presencia territorial en los distritos con mayor peso electoral. La provincia de Buenos Aires concentra 13,1 millones de votantes, mientras que Córdoba reúne 3 millones, Santa Fe 2,8 millones, Mendoza 1,49 millones y Entre Ríos 1,43 millones.
