El «Xeneize» volvió a consagrarse como el mejor equipo del fútbol argentino y levantó el título 73 de su historia.
La consagración de Boca como campeón del fútbol argentino no fue casualidad. En un final para el infarto, con la «ayuda» de River, en las manos de Franco Armani y los pies de Borja, el equipo conducido por Hugo Benjamín Ibarra se consolidó como el mejor de la Liga Profesional.
Sin embargo, ¿por qué otra vez es el campeón? ¿cuáles fueron las claves? Hay muchos motivos detrás de la definición histórica de ayer que le permitieron levantar el trofeo, indiscutidamente, al conjunto de la Ribera, para llegar a su título 73 en la historia y seguir como el más ganador del país. A continuación, las cinco claves más importantes:
San Rossi
Agustín Rossi, sin lugar a dudas, fue uno de los puntos más altos de este campeonato. Es que, gracias a sus buenas actuaciones, sus atajadas y su solidez en los penales, el arquero surgido en Chacarita se ganó la idolatría del Jugador N°12. «Rossi es de Boca, de Boca no se va», es lo que se escuchó, desde su conflicto para renovar su contrato -vence en junio de 2023-, en cada rincón de la Bombonera.
El premio lo tuvo en las últimas horas: integra la lista de 55 jugadores que están con chances de ir al Mundial de Qatar 2022. Más allá de que Scaloni no tiene en los planes llevarlo, salvo que alguno de los titulares se lesione, esa lista fue un premio al esfuerzo y al gran nivel que demostró el arquero en el «Xeneize».
El 1, de 27 años, fue uno de los jugadores más importantes de Boca para lograr la consagración del campeonato: detuvo 75 de los 97 remates que recibió en el torneo. Además, acumuló 10 vallas invictas. La gente de Boca lo ama y él confirmó, en el medio de los festejos, que quiere seguir en club: «Siempre quise quedarme, pero no depende de mí».
¡SAN AGUSTÍN ROSSI EN LA BOMBONERA!pic.twitter.com/LAGXbEunia
— SportsCenter (@SC_ESPN) October 24, 2022
La apuesta de juveniles
Otra de las apuestas de esta dirigencia. Desde que Juan Román Riquelme asumió como vicepresidente, debutaron 32 juveniles -tres no son formados en la cantera-, en menos de tres años. Es una cifra altísima, en especial si se la compara con los 39 que tuvieron su bautismo durante los ocho años de la gestión de Daniel Angelici.
Pero no solo que los juveniles, que conocía muy bien Ibarra por haber dirigido y haber sido campeón con la Reserva, tuvieron su estreno en la Primera, sino que también se consolidaron para ser claves en el equipo. Alan Varela, a pesar de que había tenido algunos conflictos a principio de año, se consolidó como el cinco titular de Boca y nunca más salió. Es un futbolista que juega, mete, distribuye y juega como si tuviera 10 años de experiencia.
El otro aporte fundamental de este campeonato fue el de Luca Langoni. Cuando empezó el torneo, pocos lo conocían: es que, por delante, estaban nada más y nada menos que Sebastián Villa y Exequiel Zeballos -otro de las inferiores-. Sin embargo, Ibarra confió en él para suplir esa falta de delanteros y, desde que metió el doblete fundamental ante Atlético Tucumán, convirtió ante Colón, Godoy Cruz, Sarmiento y Gimnasia (terminó como goleador del equipo).
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Resiliencia
Cuando Boca quedó eliminado de la Copa Libertadores de América frente a Corinthians y el Consejo de Fútbol despidió a Sebastián Battaglia en una estación de servicio -luego de una buena actuación del equipo frente a los brasileños-, el club estaba sumergido en un mar de dudas. No había nombres concretos para un nuevo director técnico.
Finalmente, Ibarra se hizo cargo del primer equipo. Muchos especulaban con que podría ser el DT hasta diciembre. No obstante, a pesar de asumir junto a su equipo de trabajo, Leandro Gracián y Roberto «Tito» Pompei, había muchas dudas sobre la capacidad del ex lateral derecho porque nunca había dirigido en Primera.
Sin embargo, la ratificación del «Negro» como DT (11 de julio), después de la derrota frente a San Lorenzo, el CT empezó a modificar las opiniones con el trabajo del día a día. En su momento, Jorge Bermúdez los apoyó: «Estamos convencidos de que Boca queda en muy buenas manos. Estamos convencidos del trabajo de este cuerpo técnico».
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En la conferencia de prensa, Ibarra manifestó: «Estamos convencidos del equipo que queremos armar y la idea la iremos desarrollando a lo largo del tiempo, los jugadores ya saben lo que quiero«.
Boca supo salir de un proceso que había sido bueno con Battaglia al mando, se la jugó por Ibarra y terminó siendo campeón. Ahora, a pesar de que solo tiene contrato hasta diciembre, todo indicaría que seguirá en el banco de suplentes xeneize.
No le pesaron los partidos clave
Boca tuvo varios partidos que marcaron el rumbo anímico del equipo para consolidar el buen cierre que tuvo del torneo. En su momento, en la fecha 16, el doblete de Langoni para ganar 2-1 frente al puntero, Atlético Tucumán, fue importantísimo: si perdía, quedaba a 12 puntos; con los goles del nacido en la Laferrere, quedó a seis.
En la fecha 18, le ganó el Superclásico a River en la Bombonera. El gol de Darío Benedetto de cabeza fue fundamental para meterse de lleno en la lucha por el campeonato y el envión anímico fue clave para la recta final. El equipo de Gallardo lo sintió y por eso terminó afuera rápidamente de la lucha por el torneo.
El otro partido clave fue el del último jueves ante Gimnasia en La Plata. El conjunto de «Pipo» Gorosito, más allá de que ya no peleaba por el campeonato -como sí lo hacía el día de la suspensión, el 6 de octubre-, sí peleaba por la Libertadores. El partido fue muy complicado para Boca, que lo supo sacar adelante y lo terminó ganando con el gol de Langoni.
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Y en el último, más allá de que no ganó frente a Independiente, tampoco perdió. Y no fue superado por el «Rojo». En contraparte, Racing perdió frente a River. Pero a Boca, con el empate en Avellaneda, le alcanzaba para ser campeón.
Jerarquía individual
El plantel que tiene el campeón es de los mejores del fútbol argentino. Y, a pesar de que tuvo muchas lesiones -no terminaron el torneo Darío Benedetto, Marcos Rojo, Exequiel Zeballos-, más la falta de Villa durante todo el torneo, supo levantarse y ganarlo con la jerarquía de los demás futbolistas.
El caso de Rossi, de Frank Fabra -clave ante GELP-, Jorge Figal, Alan Varela, «Pol» Fernández, Óscar Romero y Villa en el encuentro frente a Independiente, el equipo de la Ribera supo relucir sus individualidades en los momentos más importantes para lograr el campeonato.
El juego colectivo, que a veces no fue el mejor, fue suplantado por los jugadores que marcaron la diferencia. Boca es el campeón, de punta a punta, y llegó a su título 73 en toda la historia. Y va por más, porque tiene semifinales de Copa Argentina ante Patronato. ¿Se viene la 74?
