Las cámaras patronales se niegan a discutir la iniciativa oficial que establece que los trabajadores deben participar de las ganancias de las empresas. ¿Los argumentos? Desde consecuencias traumáticas para la inversión, la exclusión y el desempleo, hasta el fantasma de Cuba y los “excesos verbales” de Moyano. La última: también hacen referencia al asesinato de Mariano Ferreyra.
Por Gonzalo Cores
Si bien la distribución de las ganancias de las empresas entre los trabajadores está contemplada en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, la cuestión despertó preocupación en el empresariado recién cuando, a mitad de año, el diputado Héctor Recalde presentó un proyecto de ley para que ese capítulo se lleve a la práctica.
Las cámaras patronales asistirán el 2 de noviembre a la Comisión de Legislación de Trabajo, presidida por Recalde, para presentar una iniciativa alternativa. Las entidades se ausentaron a una invitación de la Cámara baja para debatir la iniciativa oficialista.
EXCUSAS Y ARGUMENTOS DIVERSOS…
“El proyecto de ley supone en los hechos una interferencia en el manejo de la empresa”, aseguró Carlos Wagner, titular de la Cámara Argentina de la Construcción. Y agregó: “Representa un peligro potencial que hará que los accionistas dejen de invertir”.
El presidente de la UIA, Héctor Méndez, dijo hace dos meses que si el proyecto se aprueba la Argentina se asimilaría a Cuba. El último lunes, en una reunión en la sede de esa entidad se reunión el G-7, conformado por las cámaras patronales más importantes del país. Asistieron , además del anfitrión Méndez, el secretario de la entidad fabril José Ignacio de Mendiguren, Wagner, los titulares de la Bolsa de Comercio Adelmo Gabbi, de la Sociedad Rural Hugo Biolcati, de la Asociación de Bancos de Capital Argentino Jorge Brito y el vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio, Eduardo Eurnekian.
Todos ellos difundieron un comunicado advirtiendo que el proyecto del diputado del Frente Para la Victoria (que tiene el apoyo del gobierno nacional, de la CGT y de la todavía conducción de la CTA) desalentaría la inversión, “provocaría un aumento en la exclusión y en el desempleo” y lesionaría el derecho de propiedad.
“El proyecto sólo establece que una vez por año los sindicatos puedan controlar los números de las empresas”, respondió Recalde, quien añadió que el acceso a la información de las compañías complicará las maniobras de evasión.
UNA EXCUSA INSÓLITA
Acudiendo a una excusa inesperada, el G-7 expresó que “es necesario consensuar y alejar los fantasmas de la violencia, cuyos efectos han vuelto a generar hechos lamentables y desgraciados”, en referencia al asesinato del militante del PO Mariano Ferreyra.
Por su parte, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, también es utilizado como excusa por las patronales. “Excesos verbales como los difundidos días pasados en boca de importantes dirigentes sindicales no son constructivos y alejan a las partes de cualquier entendimiento”, manifestaron en el comunicado.
La semana pasada, el líder de Camioneros les había enviado un mensaje a los empresarios: “Fuimos históricamente sus socios en las pérdidas, ahora también queremos serlo en las ganancias. Nunca han ganado tanto en la Argentina como ahora. Y esa ganancia se la llevan para afuera, ni si quiera la invierten acá”.
Y agregó: “¿Por qué tienen miedo a que les revisemos los libros? ¿A qué tienen miedo? Algo raro deben estar haciendo, porque sino no deberían tener ese temor. El temor que ellos tienen es justamente eso, que nos metamos en los libros para saber qué es lo que está pasando”. “Tenemos la necesidad y el derecho de participar en las ganancias”, concluyó.
