Con Straface y Milman como interlocutores han firmado la paz para frenar el crecimiento del expresidente.
Hace algunas semanas, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta acordaron frenar los enfrentamientos mediáticos entre unos y otros. Definieron que habrá reuniones periódicas de sus principales operadores para resolver conflictos, aclarar reglas de juego y evitar que las disputas escalen a los medios de comunicación.
En eso anduvieron, almuerzo mediante, los dirigentes de ambos: Fernando Straface, de parte de Larreta, y Gerardo Milman, del lado de Bullrich. También hubo un encuentro de Mauricio Macri con las figuras principales: Bullrich, Larreta, María Eugenia Vidal, entre otros, con la misma idea de evitar mayores peleas.
Las tensiones entre dos de los precandidatos a presidente del PRO se hicieron evidentes en más de una oportunidad.
Hace unas semanas, volvió a estallar otra discusión por la decisión de mencionar a Javier Milei en un comunicado de Juntos por el Cambio. Nuevamente, Bullrich se diferenció públicamente, criticó ese comunicado y dijo que no la habían dejado participar del debate porque llegó tarde. Del otro lado, la acusaron de mentir: dijeron que el comunicado lo redactó ella. Bullrich, no obstante, tiene pensado volver a llevar el tema a la mesa nacional. El comunicado fue una victoria tanto de Larreta como de la UCR y Gerardo Morales, que le cerraron la puerta (al menos de forma momentánea) al diputado liberal.
Para evitar más conflictos públicos, Larreta y Bullrich acordaron que sus dirigentes de confianza van a tener almuerzos cada 15 días para discutir lo que haya que discutir y resolverlo antes de que se convierta en un escándalo. Por eso, se vieron Straface y Milman. Este último es la mano derecha de Bullrich desde la experiencia que compartieron en el ministerio de Seguridad.
Milman (un exmargarito) defiende a Bullrich hasta en sus costados más polémicos. El primero fue el jefe de campaña en la Ciudad, es el secretario general del Gobierno porteño y uno de los principales armadores de la candidatura presidencial de Larreta.
Los encuentros tienen una doble función: frenar a tiempo conflictos y cancelar la intermediación entre Bullrich y Larreta que quiere orquestar Mauricio Macri. Al ex presidente le encanta ponerse en el lugar de líder del espacio que resuelve los problemas de sus pequeños seguidores.
