El oficialismo a nivel nacional busca ser competitivo en el distrito emblema del PRO.
La maquinaria electoral del Frente de Todos porteño entró lentamente en movimiento.
El Partido Justicialista porteño logró hace algunos meses conformar sin ningún conflicto una lista única para renovar autoridades y puso en marcha el “operativo clamor” para convencer a Matías Lammens de encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales.
El senador Mariano Recalde, de La Cámpora, sucedió al gremialista Víctor Santa María como presidente del partido y alternará su lugar después de un año con la legisladora María Rosa Muiños, del Nuevo Espacio de Participación, liderado por el asesor presidencial Juan Manuel Olmos.
El acuerdo entre Recalde, Santa María y Olmos fue la columna vertebral del armado del Frente de Todos, que con la candidatura de Lammens obtuvo en 2019 un 35% en el bastión del PRO. Durante el último año y medio, el camporismo, el albertismo y el peronismo tradicional se movieron en sintonía en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, algunos integrantes del Frente de Todos (que también incluye a sectores independientes, de centroizquierda y movimientos sociales) comenzaron a mostrar preocupación por el resurgimiento de “la épica de la polarización” y el “repliegue sobre los sectores más duros”
Como en cualquier alianza política, en el Frente de Todos conviven diferentes visiones estratégicas. Para algunos el perfil moderado y centrista de Lammens es el más adecuado para captar votos de indecisos y sectores “no peronistas”. Incluso creen que su candidatura tendría más juego si la lista de Juntos por el Cambio está encabezada por Patricia Bullrich, referente del “ala dura” de la oposición nacional. “Nos conviene que el sector más radicalizado de Juntos por el Cambio tenga más protagonismo”, asegura un legislador.
La lista de legisladores la podría encabezar Leandro Santoro. El actual legislador tendrá su mandato vencido este año, y se espera que encabece la lista potenciando la opción porteña.
En cada una de sus intervenciones, Santoro no evita criticar la gestión de Larreta, tiene llegada fluida a Alberto Fernández, y el visto bueno del anillo que rodea a Cristina Kirchner.
