Por Mirta Ward. Mientras intentaba recordar a Leonardo Favio con el fin de escribir estas líneas, me pareció adecuado buscar un término que lo defina, que lo exprese en su real dimensión. No me parecía suficiente decir que se destacó como director, actor, productor, guionista, compositor o cantante.
A pesar de que su obra artística fue tan basta, desde películas tan reconocidas como: Nazareno Cruz y el Lobo, Perón: sinfonía de un Sentimiento, “Gatica” el Mono, Juan Moreira o Fuiste mía un verano, pasando por Aniceto; todas sus excelentes obras me sonaban a poco para resumir su paso por esta vida.
Seguramente cuando allá por 1958, comenzaba como extra en “El Ángel de España” o cuando escribió sus canciones mas populares, como: Fuiste mía un verano, Simplemente una rosa, Campo de Sangre o Yo la recuerdo ahora, por citar algunas, no sospechaba que se convertiría rápidamente en un icono de la cultura nacional.
Aun así, no lograba cerrar el circulo que expresara el verdadero porque del dolor que nos da su ausencia.
De repente lo recordé como improvisado locutor en el regreso del General Perón al País. Dicen que en situaciones límite, se ve el verdadero corazón de las personas. En aquella jornada de caos y violencia, que dejó el triste balance de 13 muertos y 365 heridos reconocidos, aunque se supone que eran muchos más, el famoso director y actor de cine Leonardo Favio, desde el Puente 12 donde estaba ubicado el palco principal, primero arengó severamente contra aquellos que utilizaron la violencia como forma de posicionarse políticamente, terminando aquel día horrorizado y amenazando con suicidarse si continuaba la orgía de sangre de los grupos enfrentados. Le dolía la sangre de su Pueblo, porque la sentía como propia. Le dolía la muerte, más aun cada perdida irreparable la sufrió con el dolor y la impotencia, el que sabe que esta perdiendo a uno de los suyos. Piense como piense.
Fue entonces cuando entendí, que había una sola palabra capaz de definirlo, como no podían hacerlo íntegramente las que definían sus cualidades y calidades artísticas. Se fue un director, actor, productor, guionista, compositor y cantante, pero más allá de ello se fue un Militante del Movimiento Nacional Peronista. Un hombre que impregno a su obra de un ardiente amor al pueblo y un inclaudicable compromiso social.
Un hombre que sufrió como el que más al ver que el odio y el ocaso intentaban apoderarse de “su” peronismo.
La historia dedicara seguramente un gran párrafo a todas estas cuestiones que hoy planteo. Su sinfonía.ya esta en sentimiento de las mayorías maltratadas y excluidas.
Prefiero recordarlo así. Autentico, creativo y audaz.
Al fin una palabra lo define. La palabra es compañero, y podemos escribirla con orgullo en letras mayúsculas. Ha muerto un hombre con valores trascendentes, de esos que tanto hacen falta en este mundo convulsionado y violento.
Argentina llora. Buen Viaje Compañero.
Mirta Ward, concejal PJ.

