LaNoticiaWeb dialogó en Radio Urbana BA con el sociólogo de la UCA, Agustín Salvia, a partir de la caída de la pobreza, medida por los ingresos de los hogares, según el INDEC.
El gobierno nacional y el presidente Mauricio Macri anunciaron la semana pasada, según cifras del INDEC, que la pobreza bajó en los últimos meses del 2017. LaNoticiaWeb entrevistó Radio Urbana BA al director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia.
¿Cómo tomó el anuncio?
Medida la pobreza por ingresos en el segundo semestre del 2017, comprando al 2016, sin dudas hubo mejoras. En materia de ingresos, comparado con los valores de la canasta. En primer lugar, el 2016 fue un año muy complicado desde el punto de vista social. Con 40 por ciento de inflación, estancamiento, caída del empleo, aumento del desempleo. 2017, y el segundo semestre en particular, hubo una reactivación. Motorizado desde la obra pública, con baja de la inflación, la actualización de programas sociales. Ahora bien, los elementos a tomar en cuenta para matizar esta información son varios. Y un dato adicional: no debería extrañar que esa mejora sea por una situación levemente mejor a la de 2014 o 2015. Pero esto se hizo a costa de que salió de la pobreza los segmentos medio-bajos, semicalificados, con cierta vinculación formal, semiformal, con el mercado de trabajo. Pero el consumo siguió muy achatado. El mercado interno siguió muy deprimido. Varios indicadores muestras que muestran que, incluso en la caída de la pobreza del 2017, habría habido un aumento en la profundización de la pobreza de los que quedaron siendo pobres. Que los pobres de hoy son más pobres que antes, aunque haya menos pobres.
Se amplía la diferencia.
Se amplía la desigualdad social. Y otro elemento agrava más la situación: desde el punto de vista de las actualizaciones de las tarifas públicas, incluso el presupuesto de los sectores pobres se ha visto modificado porque le dedican parte del presupuesto a esas tarifas. Les han quitado capacidad de consumo.
Cuando hablamos de pobreza estructural, ¿hablamos de lo que para otros significa indigencia?
No, significa la cronicidad en el estado de indigencia por mucho que se haga: planes sociales, changas de trabajo. La pobreza es crónica y su salida no es porque cae la inflación, sino cuando mejoren las condiciones de empleo en esa familia.
¿Tiene que ver también con la inversión?
Eso tiene que ver con la inversión del Estado.
La cifra fue comparando el 2017 y el 2016. ¿Tienen datos más actuales?
No, pero la tendencia parece orientar que esta situación se agravó por dos factores. Uno, la reactivación de la inflación. Dos, el aumento de las tarifas públicas.
¿Cuándo van a tener nuevos datos?
Salimos con esta encuesta dentro de un mes, que se publica en noviembre-diciembre. Los datos que tenemos son del segundo semestre del 2017 y marcan que habría habido, desde lo estadístico, una mejora pero también una profundización de la pobreza para los segmentos más pobres.
¿Tenemos que creerle al nuevo INDEC?
Sí, el nuevo INDEC hace esfuerzos para generar nuevos índices sociales. Con muchas dificultades, pero lo está intentando. Pero siempre las estadísticas sociales tienen que tener mayor complejidad. La simple medición de la pobreza por ingresos, más allá de que medida hoy podría aumentar en este semestre, esta metodología no refleja bien el cambio presupuestario de los hogares más pobres. Hoy pensa más el peso de los servicios y las tarifas, que salud, vivienda, educación.
