Dirigentes radicales de la Provincia aseguran que están avanzadas las conversaciones. Sugieren que Alejandro Armendáriz sería el presidente del Comité Provincia y Gustavo Posse el primer convencional nacional. Sin embargo, Moreau busca parar el carro y sugirió: “Nos preparamos para dar batalla”. En diálogo con LaNoticiaWeb, Posse apostó al consenso, pero aclaró: “Si hubiese interna, el 98 por ciento de la comunidad del radicalismo se uniría para derrotarlos”.
Durante martes y miércoles, en las oficinas del Comité Provincia, emisarios de las diversas tribus radicales de Buenos Aires definieron el esqueleto de una paz -siempre frágil- para, en esencia, evitar embretarse en otra sangrienta porfía partidaria.
Se hizo, en papel, el reparto de espacios y de equilibrios. Falta, todavía, poblar de nombres propios las listas, aunque los lugares más visibles están nominados: Alejandro Armendariz presidirá el Comité Provincia y Gustavo Posse será primer convencional nacional.
LaNoticiaWeb consultó al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quien confirmó los diálogos en ese sentido. “No hay condiciones de interna. Si hubiese interna, el 98 por ciento de la comunidad del radicalismo se uniría para derrotarlos y dar por terminada la discusión”, aseguró, y agregó: “Todos los esfuerzos están dispuestos para que no haya internas, que todos los sectores tengan participación en la Convención Nacional, en la Convención Provincial, en el partido, en el tribunal de disciplina, en el tribunal electoral…hay que tener la cabeza puesta en los problemas de los argentinos en la Provincia de Buenos Aires”.
Por su parte, el ex senador Leopoldo Moreau no confirmó ni negó la posibilidad de que Armendáriz encabece el partido y Posse sea el primer convencional nacional: “Puede ser que sí como que no. En realidad no están tan avanzadas las conversaciones como se publicó. Es cierto que hay conversaciones, pero lo que vemos es que esta es una etapa agotada; el comité provincial que surja de este proceso electoral del 14 de octubre, haya o no haya internas, casi va a tener una función administrativa, porque asumirá en noviembre y en los primeros meses del próximo año avanzará el proceso de internas abiertas, que es donde se va a dirimir la representatividad del partido”.
A su vez, Moreau concluyó: “Nos preparamos para dar esa batalla, que desgraciadamente no pudimos dar con el padrón partidario por las dificultades conocidas por todos, que llevó al juez a decidir la suspensión de la elección”.
La tira corta -cuatro lugares- de delegados al Comité Nacional estaba anoche sometida a un vaivén: «a priori» estuvo destinada a Meoni, el intendente de Junín, pero podría ser ocupada por el diputado Juan Gobbi, que fue candidato a jefe partidario en la interna de junio que no fue.
Esa butaca estaba lacrada para Ricardo Alfonsín, pero, para facilitar un acuerdo, el excandidato a presidente la cedió. Aceptó, incluso, replegarse en el cuarto escalón de la lista detrás de Juan Manuel Casella y de una dama puesta por sus rivales internos.
Queda, en suspenso, un asunto: sobre la hora, el moroísmo representado por Ricardo Jano puso sobre la mesa el debate sobre cómo se integrará, el año que viene, la Convención provincial del partido. No están, todavía, electos los convencionales.
No hubo, en las charlas, definiciones. Cada delegado se fue a sondear el mandato: César Martucci por Meoni, Jesús Porrúa por Gobbi, Walter Carusso y Roberto Filpo por el possismo, un minipelotón alfonsinista encabezado por Miguel Bazze y, por sí mismo, Héctor «Cachi» Gutiérrez, que quedará segundo como convencional nacional detrás de Posse.
Más que la mesa de conducción, de nueve miembros, lo relevante pasa por la integración general -más de 200 convencionales-, porque es ese órgano el que define, antes de cada elección, el esquema de alianzas. Allí está, en definitiva, el elemento más sensible.
