Desde el desembarco del Estado, en agosto de 2009, la sostenida inyección de dinero para los clubes ha sido (y es) millonaria. Para tantas tesorerías en ruinas suponía una bocanada salvadora pero esas arcas desplumadas siguieron mal administradas. Tanto que hoy el pasivo de los clubes se eleva a $ 1655,4 millones, un aumento del 48% con relación al escenario que cuatro temporadas atrás.
Por Cristian Grosso, para canchallena.com
Al Gobierno no le interesa la ruta del dinero. De Fútbol para Todos se trata, que le paga a la AFA 825 millones de pesos por las transmisiones televisivas y se desentiende del destino y la utilización que los clubes hacen de este capital. Es que más allá de algún sermón pirotécnico, únicamente le interesa tener cautivo el colosal espacio propagandístico de la pantalla futbolística. Naturalmente, como se despreocupa de vigilar el gerenciamiento del dinero, es cómplice de los desmanejos posteriores.
Desde el desembarco del Estado, en agosto de 2009, la sostenida inyección de dinero para los clubes ha sido (y es) millonaria. Para tantas tesorerías en ruinas suponía una bocanada salvadora pero esas arcas desplumadas siguieron mal administradas. Tanto que hoy el pasivo de los clubes se eleva a $ 1655,4 millones, un aumento del 48% con relación al escenario que cuatro temporadas atrás ya se describía como desesperante. ¿Cómo se comportó la clase dirigente con esa carretilla de billetes? Confirmó su incapacidad -en la más benévola de las interpretaciones- y acentuó una sensación de ultraje. Disfrutó de otra oportunidad para el despilfarro y la honró.
Demasiados clubes en rojo dan testimonio de pésimas gestiones. "Fui demasiado bondadoso. He dado dinero, mejor dicho la AFA, y les dio la oportunidad de gastar más", supo confesarle Julio Grondona a la nacion. El presidente se equivocó porque subvencionó la incapacidad, y describirse como alguien caritativo no lo deja a salvo. En una nota con el diario Popular, agregó: "Yo tomo la AFA como un lugar en el que me manejo entre hijos malcriados. A ellos, el exceso no les viene bien y soy el culpable por haberles solucionado los problemas. Y lo pienso cuando veo los problemas que tienen, sobre todo los de mayor convocatoria". El Estado es su ladero por no velar ese grifo que defiende por intereses demagógicos y de adoctrinamiento. Y los dirigentes, claro, se mueven con la impunidad de los que se saben protegidos por el despropósito.
Por el incremento del VBR (Valor Básico de Referencia) todavía no atendido, incluso el Gobierno le debe plata a la AFA. Los clubes, buques hundidos, reclaman. A ambas partes, frente a una sociedad con urgencias reales y en tiempos sensibles, les tendría que pesar en su conciencia el malgasto del dinero público. Nada más alejado: para 2013 ya se proyecta subir a 1000 millones el acuerdo por la televisación de los partidos.
Acaudalados fondos en las manos incorrectas, sin fiscalización a la vista. La AFA no tiene credibilidad: "Habrá límites y sanciones, hasta la pérdida de la categoría. Será un tema de política no negociable" , avisaron mil veces desde Viamonte. Una agria humorada. Y si del seguimiento del dinero se trata, el Gobierno se pierde en su conveniente laberinto de distracciones..
