Lo reveló el flamante ministro de Economía, Alejandro Arlía. Dijo que una de las medidas que estudia es la emisión de un título a nivel internacional. Buscarán hacerlo con la Nación. Aún se desconoce el monto. Así, intentarán cubrir parte del fuerte déficit bonaerense
En una operación destinada a conseguir financiamiento para afrontar el rojo de las cuentas en el Estado bonaerense, el ministerio de Economía provincial está iniciando los primeros sondeos con la idea de emitir, si es posible antes de fin de año, un bono internacional.
Aún no hay definiciones respecto del monto y el plazo del citado título. Sin embargo, esta medida es vista como una probable fuente de financiamiento extra para hacerle frente a las próximas obligaciones de la Provincia.
Quien adelantó la iniciativa de lanzar un bono a los mercados internacionales fue el ministro de Economía, Alejandro Arlía, que a poco de asumir le dijo a
Hoy que “nosotros tenemos la expectativa de que cuando se comiencen a normalizar los mercados financieros, de lo cual ya hay algunos indicios, podamos emitir un título a nivel internacional”.
Aclaró el funcionario que sucedió a Rafael Perelmiter que “no estamos pensando todavía en montos. Estamos viendo la evolución de los mercados financieros internacionales y cómo funcionan las colocaciones que realizan otros países, y en función de ello fijar una estrategia común con el Gobierno nacional”.
El Gobierno de Daniel Scioli viene dando evidentes muestras de la carga que representa el déficit provincial que, en el mismo oficialismo, estiman en cerca de $12 mil millones. Para cubrir semejante bache financiero, la Provincia acaba de acordar con las cajas provisionales de profesionales el uso de cierta cantidad de recursos.
Además, en una medida aún más polémica, autorizó a la Tesorería a emitir letras canjeables por hasta $1.600 millones del excedente del Instituto de Previsión Social (IPS). La Provincia recurre a los fondos provisionales para conseguir un rápido y barato (8% de interés) financiamiento.
En ese contexto, una idea que ahora impulsa Arlía es la de proyectar probablemente a mediano plazo el lanzamiento de un bono. Dicha operación dependerá, en gran medida, de la evolución de la crisis internacional y su impacto en los mercados que por momento se muestran por demás sensibles y en general cerrados.
ANTECEDENTE CERCANO
No es la primera vez que el gobernador Scioli planea la emisión de un bono para conseguir financiamiento. De hecho, a poco de asumir, en mayo de 2008, se había instalado en la Provincia dos proyectos: la reforma impositiva y el lanzamiento de un título bonaerense.
Ambos debieron ser abortados antes de su inicio por el impacto del conflicto con el campo, que cambió radicalmente el escenario político y adelantó la crisis que llegaría al resto del mundo un par de meses más tarde.
Como en esta oportunidad, en aquel entonces el gobierno provincial buscaba llegar a fin de año sin zozobras financieras, más precisamente, sin problemas de fondos para cubrir los gastos de este ejercicio.
Concretamente, las dos iniciativas colocadas en el freezer, hasta nuevo aviso, fueron la reforma impositiva y la emisión de un bono de la Provincia en el mercado financiero internacional.
Ambos proyectos tenían índoles diferentes. La eventual reforma impositiva significaría la obtención de ingresos propios genuinos (que no tendría límites en el tiempo, al menos hasta que se haga una suerte de contrarreforma); y el bono permitiría conseguir ingresos mediante un nuevo endeudamiento de la Provincia a largo plazo.
Pero ambos apuntaban a un mismo fin: encontrar recursos que lleguen a las arcas del Tesoro provincial en el transcurso del año, al margen de los ingresos ya asegurados, ya que estos últimos, según los cálculos originales, no alcanzarían para afrontar los gastos previstos para el ejercicio y habría que cubrir el déficit que surge del Presupuesto.
En esta oportunidad, Arlía descartó avanzar hacia otra reforma fiscal, pero se mostró dispuesto a sondear el panorama con vistas al lanzamiento de un bono.
Hace un año, Scioli también resolvió congelar la emisión de un bono que, según se informó en su momento, se iba a colocar en los mercados financieros externos por unos 300 millones de dólares.
La intención del gobernador es no utilizar esos posibles fondos, que implicarían una nueva deuda para la Provincia, en gastos corrientes (sueldos y costos de funcionamiento del aparato estatal). Por eso, “hasta que no se defina si esas erogaciones se pueden cubrir con otro tipo de ingresos y se pueda destinar lo que genere el bono a inversiones, no se pondrá en marcha el operativo de emisión”, indicaron las fuentes.
La Provincia volvería a la carga con la idea de lanzar un título al mercado internacional. Claro que para que ello ocurra deberán producirse indicios claros e inequívocos de que la crisis internacional comenzó a ceder y que la situación se revierte.
