El metalúrgico no fue el gran derrotado del domingo, a pesar de haber perdido con Camaño. Una lectura de algunas posibles razones de la derrota, y el reflejo de un hombre de la política local que igualmente puede tener proyección en el futuro.
“Si gano, genial; si pierdo me instalo y habré perdido contra Barrionuevo”, me dijo en off unos días antes de la elección el metalúrgico quien encabezó una lista heterogénea de dirigentes kirchneristas apoyada políticamente por Hugo Moyano y Antonio Caló.También comentaba su hermano el domingo: “llegar a la secretaría general del gremio metalúrgico nos costó años, y para eso tuvimos que sufrir varias derrotas”
A pocos días de la finalización de las elecciones internas del Justicialismo, mucho se ha dicho sobre el triunfo de la Diputada Nacional Graciela Camaño. Pero aún quedan cosas por analizar sobre el desempeño del metalúrgico Osvaldo Lobato.
El hombre fue postulado desde Lealtad y Solidaridad, -agrupación que indudablemente puso la mayor cantidad de votos-integrada junto a los concejales José María Fernández y el textil Alejandro Mellea, y a fuerza de diálogo con los sectores y funcionarios kirchneristas y sciolistas ganó consenso para su candidatura. Como siempre dijo, no se trataba de “su” lista, sino de la formulación de un proyecto superador para el peronismo local que ahora vemos quedó a mitad de camino. Su gran decepción es ahora que una boleta de Duhalde, según su pensamiento haya derrotado a la boleta del proyecto K
Un detalle a marcar es que todos los votos de Lobato fueron para Balestrini. En cambio, la boleta 4 de Graciela Camaño presentó muchos votos en blanco a nivel provincial. Hubo mucho corte contra el vicegobernador. Seguramente es parte de una movida para enviar una señal a las autoridades bonaerenses.En esta lista convivieron sectores que habían sido adversarios en las elecciones del 2007. Osvaldo Lobato intentó aglutinarlos detrás del emprendimiento, pero a vista de los resultados, la idea no pudo concretarse. Hay malestar en el riñón de los armadores y conductores de la Lista 2, porque consideran que muchos dirigentes trabajaron poco o directamente no trabajaron para el proyecto.
En realidad, de fondo se escondía una disputa que los excede, la de los sindicalistas Luís Barrionuevo y Hugo Moyano. Es decir, la pelea entre Kirchner y Duhalde. Los problemas a nivel nacional y provincial influenciaron la elección en San Martín y el aparato goteó sobre el distrito. Esto fue llamativo, porque todos los sectores y todos los dirigentes coinciden que más allá de la coyuntura, el objetivo principal es Ivoskus. Un Intendente que se sorprendió gratamente por la poca cantidad de votantes peronistas. Habrían sido menos de 12.000
De cualquier forma, el camañismo se alineó detrás de la Diputada Nacional y la dirigencia vivió la disputa electoral con el pulso bien caliente. En cambio, en el sector de Lobato se pudo ver a muchos “caciques” y pocos “indios”. La falta de trabajo fue notoria. Hubo debate, poco diálogo, hubo proyecto, consenso para armar la lista, pero no hubo una presencia fuerte allí donde la comunidad peronista tiene más presencia. Sólo basta verle la cara al edil Mellea para entender el enojo que tiene, “muchos no laburaron”, repite hasta el cansancio.Lo que queda demostrado, y hubo coincidencia absoluta al respecto, es que la figura de Lobato ya busca ser tentada por el estratega gastronómico al igual que el textil Mellea. El concejal podría seguir siendo el presidente del Bloque del PJ en el concejo, por la amistad y buena relación que unen a su suegro Asterio González con Barrionuevo.
Pero volviendo a Lobato, se trata de un cuadro político progresista que sólo perdió su primera batalla.

