La ciudad quedó excluida del programa de planes sociales “Argentina Trabaja” impulsado desde Nación. La razón que parece entreverse es clara, Kirchner no estaría dispuesto a olvidar fácilmente lo que considera la “traición” bruerista de las últimas elecciones. Mientras tanto en el municipio crece la preocupación por la paralización de las obras y el envío de fondos.
La pelea política entre el ex presidente Néstor Kirchner y el intendente platense Pablo Bruera tiene en estos días un nuevo episodio: La Plata es la única ciudad bonaerense cercana a Capital Federal que fue excluida del programa de planes sociales “Argentina Trabaja” impulsado por el gobierno nacional.
Este programa tiene como objetivo crear unos cien mil puestos de empleo a través de cooperativas de trabajo que estarán compuestas, cada una, por unos 60 miembros. Dichas cooperativas tendrán a su cargo la ejecución de obras públicas tales como saneamiento, infraestructura urbana y comunitaria, viviendas y mejoramiento de espacios verdes. Los beneficiados contarán con un sueldo mensual de más de 1200 pesos así como una obra social, aportes jubilatorios e ingreso adicional por hijo.
El plan ya está funcionando en las ciudades del conurbano y La Plata es la única localidad cercana a Capital Federal que se encuentra excluida. Ante esta situación, las autoridades del municipio -que han preferido mantener su reserva respecto al tema- pidieron reiteradas veces al gobierno nacional que ponga en marcha el programa pero no han obtenido respuestas.
La razón que parece entreverse es obvia, Kirchner no estaría dispuesto a olvidar fácilmente lo que considera una traición: que en las últimas elecciones Bruera haya impulsado dos boletas, una con el ex mandatario a la cabeza y otra meramente local. Este hecho, agravado por la aplastante derrota K, desencadenó una serie de “gestos” que fueron evidenciando un creciente distanciamiento entre ambos funcionarios así como la decisión de Kirchner de utilizar al intendente platense como “chivo expiatorio”.
El nombramiento del ex intendente Julio Alak, antiguo rival de Bruera, en la cartera nacional de Justicia, y la participación del ex presidente en el lanzamiento de una nueva corriente del PJ local impulsada por el alakimo y otras fuerzas, son sólo algunas muestras de las consecuencias políticas del alejamiento.
Sin embargo, lo que más preocupa al intendente platense en estos momentos son las repercusiones en la relación entre el municipio y el gobierno nacional con respecto al envío de fondos públicos. Justamente la nueva “represalia” dejaría a la comuna sin una importante fuente de creación de empleo, que busca paliar de alguna manera las consecuencias de la crisis económica que atraviesa el país.
Con estos antecedentes, el panorama se presenta complicado para el jefe comunal que ya está sufriendo la virtual paralización de algunos emprendimientos importantes, cuya financiación fue negociada por el gobierno provincial ante Nación. Entre ellos se encuentran las reformas en la República de los Niños, la construcción de viviendas, y el techado del Estadio Único, lugar en que se celebrará el partido inaugural de la Copa América 2011.
Cabe preguntarse cuál será la estrategia que esgrimirá el bruerismo de cara al año próximo. En un principio ha tratado de limar asperezas, minimizando los roces con Nación, y de lograr un mayor acercamiento al gobierno provincial. Aunque, según trascendidos, no se descartarían alianzas futuras con otras fuerzas políticas.
Pero más allá de las conjeturas, por lo pronto el bruerismo busca fortalecer su identidad local a partir del lanzamiento del “Proyecto Agosto”, un nuevo espacio que según indicaron tendrá como meta "consolidar un núcleo duro de peronismo por debajo de Bruera, como sostén de la gestión y del proyecto para la Ciudad".

