Realmente, ¿hay que generar esta grieta? ¿Es necesario elegir entre Salud o Economía? Es hora de pensar en la inclusión y el consenso, y no en la creación de supuestas posturas inconciliables.
Por Eduardo García Beaumont, Secretario de Modernización de San Isidro y miembro de La Generación
Está claro que la postura del gobierno nacional sobre la pandemia se fue modificando con el correr de los días. Muchos podemos recordar declaraciones como: “No hay ninguna posibilidad de que exista coronavirus en Argentina”, realizada el 23 de enero por el actual Ministro de Salud Ginés González García, o la recomendación científica que el presidente realizó en una entrevista radial el 12 de marzo diciendo que “tomar bebidas calientes, mata el virus”.
Si, aunque no parezca, estas declaraciones tuvieron lugar en Argentina hace no tanto tiempo. Solo 8 días más tarde de las declaraciones de nuestro presidente, el gobierno cambió radicalmente su postura y declaró el aislamiento social, preventivo y obligatorio en la Argentina. En este entonces, el presidente dijo: “Si el dilema es la economía o la vida, yo elijo la vida”.
Una vez más, se abre una grieta desde la política en nuestro país. Una vez más se realiza un planteo por el que pareciera que tenemos que elegir una cosa o la otra, y nunca parece estar al alcance la posibilidad de estudiar la convivencia de dos supuestos polos contrarios.
Previa declaración de “cuarentena” por parte de nuestro gobierno, todos estábamos de acuerdo -aún con matices- en que la situación económica argentina era muy compleja. Hoy nuevamente podemos decir que todos estamos de acuerdo con que la situación económica y social en nuestro país es de una profunda agonía en la cual se ahonda día a día producto del congelamiento de la actividad económica. Hace aproximadamente un mes, para ser más exacto entre el 24 y 28 de abril, la UIA realizó un relevamiento de aproximadamente 1.300 empresas, donde en líneas generales se demostraba que las empresas atraviesan una fuerte interrupción de la producción y de las ventas. Esto se refleja tanto en las empresas que fueron declaradas afectadas en los términos del Programa de Asistencia a la Emergencia y a la Producción (Programa de ATP) como en el resto (no afectadas o esenciales). Por lo que empresas de todos los sectores, tamaños y regiones están en problemas.
De ese 71% de empresas, aproximadamente el 64% se encuentra en el Programa ATP y sin producir. Pero esto no es todo, otro dato relevante es que 38% no pudo pagar servicios públicos, un 48% no pagó a proveedores y un 57% no pudo pagar impuestos.
Toda crisis plantea la necesidad de rever el escenario y generar procesos de consulta continua sobre las áreas afectadas. En este caso (pandemia) se armaron comités de salud o desarrollo social, pero increíblemente no se generó un comité de expertos en materia económica.
Prefiero creer que fue un olvido y no una oportunidad ideológica. Pero viendo el aumento del déficit fiscal, la emisión monetaria, la suspensión de convenios multilaterales acordados por el Mercosur, o declaraciones como las de la Diputada Fernanda Vallejos pidiendo que el Estado tenga una participación en el capital de las empresas que asiste, es ahí donde me permito tener algunas dudas.
La crisis del 2001 en nuestro país dejó sin trabajo a miles de argentinos, pero generó dos cosas muy importantes: el consenso del arco político para salir adelante y la posibilidad de que empresas emergentes sean el motor del levantamiento productivo de nuestro país. Está claro que todo lo que se está haciendo el gobierno, o las declaraciones de estos “oficialistas”, lo único que provocan es alejar la posibilidad de invertir y producir en el país. Cerca nuestro, cruzando el charco, podemos ver el modelo Uruguayo en materia económica, adoptado por el su presidente en esta pandemia (quita de impuestos y ayudar al sector empresario para aumentar la producción).
Hoy, es preocupante que el gobierno no busque generar un espacio de participación o un comité económico para escuchar a todas las provincias, cámaras, sindicatos y economistas del país, sin distinción de su color político. Lamentablemente lo único que se escucha son retos al empresariado, mayor carga impositiva, mayor emisión monetaria y bloqueo comercial. Realmente, ¿hay que generar esa grieta? ¿Es necesario elegir entre Salud o Economía? ¿Cuándo va a ser la hora en que un gobernante piense más en la inclusión y el consenso que en la creación de supuestas posturas inconciliables?
Creo que muchos de nosotros aún no somos conscientes de la complejidad de la situación que nos espera en el corto plazo. Solo pido que se actúe rápido, que se encuentre una solución donde Salud y Economía puedan convivir.
Ojalá la pandemia no sirva como excusa para profundizar un plan ideológico que durante 12 años (2003-2015) llevó a la Argentina a la decadencia. Ojalá podamos aprender a escuchar posturas diferentes y pensar mucho más en nuestros puntos en común que en nuestras diferencias. Nuestro país y nuestros hijos seguramente nos lo agradecerán.
