La antorcha olímpica arribará esta tarde al aeropuerto de Ezeiza, procedente de San Francisco, donde ayer su recorrido fue modificado por seguridad. El titular del Comité Olímpico Internacional reiteró que la gira vaya a ser cancelada.
La gira de la antorcha olímpica, antesala de los Juegos de Beijing que se realizarán en agosto, continúa. La llama estará por primera vez a Buenos Aires, donde mañana recorrerá 13 kilómetros en medio de un importante despliegue de seguridad montado para prevenir incidentes con los manifestantes que repudian la represión china en el Tíbet.
La antorcha viene de la ciudad estadounidense de San Francisco, donde ayer su recorrido fue modificado y recortado por razones de seguridad. Pasará la noche en un lugar secreto hasta el recorrido de mañana.
Por otra parte, el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, afirmó que las protestas que rodean el recorrido de la antorcha y el ambiente políticamente cargado camino a los Juegos representan una "crisis'' para el movimiento olímpico.
Al mismo tiempo, se mostró aliviado porque la escala de la antorcha en San Francisco pudo completarse sin mayores incidentes. De este modo, desmintió que la gira vaya a ser cancelada. "Esta posibilidad definitivamente no se encuentra en el calendario'', dijo.
"Estamos estudiando junto con (los organizadores en Beijing) una mejora en los relevos de la antorcha, pero no se contempla interrumpir o traer directamente (la antorcha) a Beijing'', aseguró durante una conferencia de prensa.
UNA GIRA COMPLICADA
La gira de 137 mil kilómetros de la antorcha hacia Beijing es la más larga de la historia de los Juegos Olímpicos. Y también una de las más conflictivas. El paso del símbolo por las diferentes ciudades fue aprovechado por grupos de militantes para protestar contra la situación de los derechos humanos en China.
El domingo, en Londres, un manifestante intentó arrebatar la antorcha a un relevista y otro quiso apagarla con un matafuego, en medio de una auténtica batalla campal entre manifestantes y policías.
Un día después, en París, los organizadores del recorrido se vieron forzados a apagar la llama y ponerla a resguardo en un micro en varias oportunidades. También debieron suspender el último tramo de la ruta debido a violentas protestas al paso de la llama.
