Javier Milei y Mauricio Macri lograron sellar una alianza limitada en la Ciudad. El PRO se aseguró dos lugares en la lista de diputados, pero renunció a usar su nombre y sus colores.
La alianza entre La Libertad Avanza y el PRO en la Ciudad de Buenos Aires se confirmó luego de varias semanas de negociaciones. Karina Milei y Mauricio Macri encabezaron los contactos y lograron destrabar el acuerdo que se oficializará en las próximas horas. La boleta será conjunta, pero sin el sello ni el color amarillo del PRO.
La negociación avanzó con una marcada asimetría. “Fue con una posición dominante de La Libertad Avanza”, definió Macri en una reunión interna. El PRO consiguió el quinto y sexto lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales, sin participación en la nómina para el Senado. Los libertarios se reservaron además la potestad de veto sobre los nombres propuestos.
En el entorno del expresidente justificaron la decisión por una cuestión táctica. “Mauricio lo ve como una posibilidad de no salir terceros. Otros creen que es mejor perder o ganar poco con lo propio”, comentaron desde la sede de Uspallata.
En la Cámara alta, la lista será íntegramente libertaria. La encabezaría Patricia Bullrich, aunque podría incluir a algún dirigente cercano a Macri en el rol de suplente. No habrá bloque conjunto en la legislatura porteña, pero los equipos de campaña ya anticiparon una baja en la tensión entre ambos espacios. Desde la Ciudad estimaron que se reducirán “los niveles de hostigamiento” hacia la administración local.
El acuerdo en CABA replica el modelo bonaerense, donde LLA y el PRO también confluyeron. En Tucumán y Entre Ríos se negocian fórmulas similares, pero sin definiciones. En Chubut, en cambio, Ignacio Torres rechazó cualquier entendimiento con los libertarios. “Es un error conceptual”, sostuvo.
En el marco de este realineamiento, Graciela Ocaña anunció su candidatura al Senado junto a Horacio Rodríguez Larreta, mientras que Ricardo López Murphy confirmó que también irá por fuera del nuevo armado. Ambos formaron parte del esquema nacional del PRO en elecciones anteriores.
María Eugenia Vidal, que culmina su mandato como diputada nacional en diciembre, decidió no postularse. Cuestionó el acuerdo y adelantó que no respaldará los vetos presidenciales en el Congreso. “No será candidata en esta elección y no apoyará los vetos del presidente Javier Milei en Diputados”, aseguraron sus colaboradores.
En el Gobierno nacional valoraron el resultado del acuerdo. Consideran que garantizar un entendimiento con el PRO en distritos clave como CABA y la provincia de Buenos Aires fortalece la gobernabilidad y permite sostener la base parlamentaria. En especial, luego de los vetos firmados por el presidente sobre las leyes de emergencia en discapacidad, moratoria previsional y aumento de haberes.
La relación con los diputados del PRO fue determinante en la aprobación de la Ley Bases y del paquete fiscal. Desde Balcarce 50 señalaron que figuras como Cristian Ritondo mantienen un canal directo con Milei y ayudan a conservar la frágil mayoría oficialista en la Cámara baja.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quedó al margen de las negociaciones centrales. Karina Milei lo vetó como interlocutor, y el presidente evitó fotografiarse con él incluso en actos oficiales. Ni en el tedeum ni en la Rural intercambiaron saludos cordiales. En uno de esos encuentros, Jorge Macri le tendió la mano al presidente y, al no recibir respuesta, optó por tomarle la muñeca.
La tensión entre ambos espacios no impidió el cierre, pero dejó marcas internas. En la provincia de Buenos Aires, la segunda y la cuarta sección electoral generaron las mayores diferencias. Los intendentes Javier Martínez y Pablo Petrecca, ambos del PRO, rechazaron el armado y rompieron filas. De todos modos, los delegados de Karina Milei consiguieron sellar acuerdos en la primera y en la tercera sección con dirigentes cercanos al jefe de Gobierno porteño.
La letra chica del acuerdo quedó en manos de Ezequiel Sabor y Pilar Ramírez, referentes de Macri y Milei en la Ciudad. Ellos lograron resolver las diferencias en la recta final. En el oficialismo pidieron prudencia. “Faltan detalles y hasta que no se firme siempre hay que ser precavido”, advirtieron.
Con este pacto, el oficialismo nacional consiguió extender su alianza estratégica al distrito donde el PRO gobernó durante casi dos décadas. Pero lo hizo en sus términos: sin compartir identidad política y bajo control libertario.
