El INDEC registró una nueva caída de la actividad manufacturera, con fuertes retrocesos en sectores clave y un desplome histórico en el rubro textil.
La actividad industrial atravesó otro mes negativo y profundizó la tendencia contractiva que se arrastró desde mediados del año pasado. Los datos oficiales marcaron un nuevo retroceso tanto en la comparación anual como frente al mes previo, lo que consolidó un escenario de debilidad sostenida.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la producción manufacturera cayó 8,7% interanual en febrero, en relación con el mismo mes de 2025. En el acumulado de enero y febrero, la baja llegó al 6% frente al mismo período del año anterior.
En la medición desestacionalizada, el indicador registró una contracción de 4% respecto de enero. En paralelo, la serie tendencia-ciclo mostró una leve variación positiva de 0,2%. A pesar de ese dato puntual, la industria encadenó ocho meses consecutivos en descenso, sin señales claras de recuperación.
La secuencia de caídas se extendió desde julio del año pasado. En ese recorrido, se registraron bajas mensuales sucesivas: -0,7% en julio, -4,2% en agosto, -0,2% en septiembre, -2,7% en octubre, -8,8% en noviembre, -4% en diciembre, -3,2% en enero y -4% en febrero.
El economista Hernán Letcher analizó la situación y advirtió que «el nivel de actividad industrial se mantiene casi 10 puntos por debajo del promedio de enero a noviembre de 2023, previo a la asunción de Milei. Desde su último pico, en mayo de 2025, la producción industrial se ubica 5,8 puntos por debajo».
El deterioro se extendió a la mayoría de los rubros. En febrero, catorce de las dieciséis ramas fabriles mostraron caídas en términos interanuales. Las bajas más significativas se concentraron en “Maquinaria y equipo” (-29,4%), “Vehículos automotores” (-24,6%), “Otros equipos e instrumentos” (-24,6%) y “Prendas de vestir, cuero y calzado” (-18,2%). También se retrajo “Alimentos y bebidas”, con una caída de 6,9%.
Los sectores más afectados resultaron los vinculados al consumo interno y a la inversión. El rubro textil encabezó los retrocesos con una baja de 33,2%, seguido por maquinaria y la industria automotriz.
En contraste, solo dos segmentos lograron mejorar su desempeño: la refinación de petróleo y combustibles, con un alza de 19,7%, y la producción química, que avanzó 3,7%.
Desde el Centro de Economía Política señalaron que «la industria sigue en contracción, con caída fuerte y generalizada, pero con algunos indicios iniciales de estabilización. La clave hacia adelante va a estar en la recuperación del consumo y la inversión para confirmar un cambio de tendencia».
El panorama resultó aún más crítico en la industria textil. Según un informe sectorial, la actividad tocó su nivel más bajo en al menos una década. En enero, el índice de producción del sector se desplomó 23,9% interanual, un descenso muy superior al promedio industrial.
Otro dato reflejó la magnitud del problema: la utilización de la capacidad instalada en el sector textil quedó en apenas 24%. Ese nivel implicó una caída de más de 10 puntos porcentuales frente al año anterior y marcó una fuerte diferencia con el promedio industrial, que se ubicó en 53,6%.
El cuadro general dejó a la vista una industria sin reacción, con caídas extendidas y sectores clave en retroceso profundo. La evolución del consumo y del crédito aparecerá como factor decisivo para definir si la actividad logra frenar la caída en los próximos meses.
