Hoy se cumplen 24 años del último tanto de Diego como jugador profesional. Fue jugando para Boca en la Bombonera, en la victoria 2-1 ante Newell’s.
El 14 de septiembre de 1997 quedó marcado a fuego en la historia del fútbol argentino. Por la fecha 3 del Apertura, Boca venció 2 a 1 a Newell’s en una Bombonera repleta de hinchas, pero ese no es el dato por el que se lo recuerda: en aquel partido, Diego Armando Maradona convirtió el último gol de su carrera profesional.
Luego de un centro desde la izquierda de Martín Palermo en dirección a Diego, el defensor Daniel Fagiani quiso interceptar el pase, estiró su brazo y terminó cometiéndole falta al de Villa Fiorito. El árbitro del partido, Rubén Pascualino, se apoyó en su asistente Páez (el mismo al que «Pelusa» le tiró agua en un clásico contra Independiente cuando dirigía a Racing) y cobró penal para el «Xeneize».
El 10 agarró la pelota y se paró enfrente de uno de los arqueros más atajadores de penales de los últimos tiempos: Sergio Goycochea, el gran artífice de las tandas de penales en el Mundial de Italia ’90, con el cual forjó una gran amistad. «Tuve enfrente al arquero más atajador de penales que vi en mi vida», dijo Diego luego del encuentro en conferencia de prensa.
A los 40 minutos del primer tiempo, Maradona no falló y acomodó la pelota en el palo derecho de Goycochea, quien se tiró hacia su lado izquierdo. El ídolo salió corriendo a festejar el gol junto a sus hijas y Claudia, que estaban presentes en la platea viendo el partido.
Cuando iba un cuarto de hora del complemento, el campeón del mundo en el ’86 se fue reemplazado por Diego Latorre. Salió con gestos de dolor y, antes de cruzar la línea de cal, le entregó la cinta de capitán Alfredo Berti, quien luego se la dio a Claudio Paul Caniggia.
Minutos más tarde, la «Lepra» empató con el gol del uruguayo Josemir Lujambio, pero Guillermo Barros Schelotto, que debutaba con la camiseta azul y oro, convirtió el tanto de la victoria por 2-1.
Luego del encuentro, el árbitro Pascualino contó lo siguiente: «La verdad es que yo no iba a dirigir ese partido porque el día anterior había fallecido mi abuela. No sé cómo se enteró Diego y vino al vestuario a entregarme su camiseta firmada. Ese realmente era Maradona».
Aquel día, sin saberlo, el astro del fútbol mundial convertía su último gol como jugador de fútbol profesional. Ese día, la pelota sintió la última caricia del que mejor la trató. El último impulso hacia la red. El último gol de Diego Armando Maradona como jugador de fútbol.
