A pesar de que estuvo todo el despliegue de la liturgia peronista, con fuegos artificiales incluidos, el clima de violencia opacó el protagonismo de los “popes” allí reunidos.
Discursos para el campo, corridas para el público presente.
Por Elisa Rossi
Día de helicópteros y hombres de negro; dirigentes y militantes tibiamente genuinos. En la cancha de Almagro, en José Ingenieros, territorio de Hugo Curto, el que pretendió ser un mega acto que exhibiera el poderío de la columna vertebral del Gobierno, terminó convertido en un nuevo error político.
Hacia afuera quedó patético. En el seno del flamante Consejo Directivo Nacional del Partido Justicialista mostró fisuras indiscutibles.
La pregunta es ¿qué grado de legitimidad tienen los 74 dirigentes que asumieron, a la cabeza Néstor Kirchner?, ¿el acto fue un termómetro de la capacidad de conducción del matrimonio presidencial?, si es así ¡estamos al horno…!
Desde un principio las cosas anduvieron mal; camino al estadio había más gente saliendo que ingresando. Claro que es difícil soportar tanta desorganización a propósito, amplificada cuando se trata de la prensa: no la dejan trabajar, pero los discursos están armados para cámaras y grabadores.
Una vez en el interior, esas 20 mil personas que esperaron, seguro quedaron por el camino. Encima cuando empezaron las corridas, una tribuna y medio campo de juego se vaciaron.
Cristina Fernández, desde el impresionante escenario digno de Madonna, ¿habrá visto la cantidad de heridos que salían casi desvanecidos?, ¿y las mujeres y chicos que corrían aterrados?, ¿vio a los patoteros que arrojaban piedras y quemaban banderas? Cabe destacar que además de los trapos de los gremios, hubo representación de distritos como Vicente López, Tigre, Merlo con Othacehé, y otras provincias, en especial Tucumán.
Ahí eran todos peronistas, ¿a quién se le echa la culpa?, hay que descartar al diario del clarinete y al ex desdentado…
Para cuando salió a escena la pareja K, camioneros y muchachos del sindicato de la construcción ya andaban a los palos, golpes y piñas, “te espero afuera para molerte a palos y veamos quién tiene derecho de permanecer adentro”. O lo que es peor, estamos peleando por la futura CGT.
Los oradores: Juan Cabandié, Hugo Moyano, Jorge Capitanich y la primera mandataria. Curiosamente, el ex presidente guardó silencio. Los oradores eligieron palabras conciliadoras con alguna advertencia implícita dirigidas al sector agrario, pero ahí pocos los escuchaban…
El recuerdo de San Vicente inundó las inmediaciones de Almagro. La puja entre los sectores persiste y hasta hoy ambos fueron funcionales a un proyecto que no repara en los medios usados en la obtención de sus objetivos.
Al final, después de un desbande de gente y una sensación de caos flotando en el ambiente, todos se abrazaron en el escenario, no está claro el motivo. En cambio, es obvio que fue utilizada la investidura presidencial –que representa a todos los argentinos– en función de los intereses de un partido que perdió la brújula.
Nada de lo antes mencionado impidió que Néstor Kirchner tomara su habitual baño de popularidad. Pero la mayoría de los dirigentes evitó el contacto con las “bases”…, estaban muy violentas.

