Tres consultoras privadas detectaron una caída mensual tras dos meses de suba. El retroceso expuso la debilidad del consumo y golpeó a la industria y el comercio, claves en la generación de empleo.
La actividad económica registró un retroceso en febrero y cortó la racha positiva que se había iniciado a comienzos de año. Según estimaciones privadas, el nivel de actividad cayó frente a enero y volvió a dejar en evidencia las dificultades del mercado interno.
Los relevamientos de Analytica y de Orlando Ferreres marcaron una baja del 0,5% en términos desestacionalizados. En tanto, Equilibra estimó una contracción más profunda, del 1% mensual. El dato central fue la coincidencia entre las consultoras: el freno respondió a la debilidad del consumo y su impacto directo en la industria y el comercio.
Desde Analytica describieron el cambio de tendencia y advirtieron sobre el carácter desigual de la recuperación. “En febrero, la mayoría de los indicadores relevados registró variaciones mensuales negativas, interrumpiendo el avance de enero. Las caídas se extendieron tanto a sectores industriales como a indicadores de demanda, mientras que los motores del crecimiento siguieron concentrados en el agro y el frente externo. El resultado es una corrección puntual dentro de una recuperación que sigue siendo heterogénea y parcial. El dinamismo continúa en actividades vinculadas a la producción primaria -impulsadas por cosechas récord-, mientras que los indicadores más asociados al mercado interno muestran debilidades estructurales que se prolongan”.
El diagnóstico encontró eco en el informe de Ferreres. “La actividad económica mostró en febrero una contracción de 0,5% mensual en la medición sin estacionalidad, y una baja anual de 2,9%, asociada principalmente a la mala situación de la industria y del comercio, y en menor medida a una contracción más circunstancial de la generación eléctrica. El fuerte impulso que muestran los sectores de minas y canteras, el agro y la intermediación financiera no alcanzaron a revertir la cifra negativa del segundo mes”.
En esa línea, la consultora proyectó un escenario con disparidades marcadas entre sectores. “Para los próximos meses esperamos seguir viendo una marcha de la actividad a dos velocidades. La reactivación de los sectores más golpeados dependerá de que mejoren los ingresos de las familias, de la mano de una recuperación salarial y de mejoras en el mercado laboral. La situación más ordenada macroeconómicamente debería dar lugar a que esto comience a producirse en la segunda mitad del año”.
Equilibra, por su parte, planteó un horizonte más moderado para el crecimiento anual. La firma anticipó “una fuerte expansión de las actividades primarias (minería, energía, agropecuario), en el mejor de los casos proyectamos un crecimiento de 2,5% para este año, la mitad de lo estipulado en el presupuesto 2026 (5%)”.
El comportamiento de la economía mostró una característica que se repitió durante los últimos meses. El impulso provino de sectores exportadores y de bajo impacto en el empleo masivo, como el agro, la minería, el petróleo y el sistema financiero. Ese esquema dejó rezagado al consumo, afectado por salarios que perdieron poder adquisitivo y por una apertura importadora que presionó sobre la producción local.
El Gobierno destacó la evolución general de la actividad. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que se alcanzaron “nuevos máximos históricos”. Sin embargo, los datos sectoriales mostraron otra cara del repunte. Solo una porción reducida del empleo registrado se concentró en los rubros en expansión, lo que limitó el efecto derrame sobre el resto de la economía.
Desde Epyca pusieron en duda la idea de un récord en términos reales. La consultora señaló que el producto por habitante se ubicó por debajo de niveles previos y advirtió sobre el largo camino para recuperar ese terreno. “Si se cumpliera que Argentina crece un 3,5% en 2026 y luego lo siguiera haciendo a un ritmo constante del 2% anual, recién en 2028 podríamos afirmar que estamos en un máximo histórico de PBI per cápita”.
El dato de febrero reforzó un patrón que se consolidó en la actual etapa: una recuperación parcial, sostenida por pocos sectores y con escaso impacto sobre el consumo y el empleo, que dejó a la economía expuesta a nuevos frenos cuando el mercado interno perdió dinamismo.
