Según el autor, con las elecciones nacionales decisivas que se llevarán a cabo en pocos días, se plantean interrogantes sobre nuestro futuro económico, político y social. Fugas de capitales, inflación galopante, acciones masivas del BCRA en pos del dólar, el valor futuro de determinados bienes, el presupuesto del 2012 y las obligaciones con organismos financieros internacionales en la agenda que viene.
Llegó octubre y es la hora de la verdad, el momento de la decisión final de la democracia del pueblo argentino, una democracia que en elecciones primarias ya decidió quien continuará sosteniendo las riendas de nuestro futuro.
Pero nuestros gobernantes saben que el panorama se encuentra en un momento delicado de crisis mundial y con una larga lista de cuestiones a resolver y pasar las mismas por alto pueden en el corto plazo puede generar muchas dificultades macroeconómicas.
La reducción de la fuga de capitales es el principal desafío de la Argentina ante la crisis internacional, según un informe de Ecolatina difundido hace pocos días, en el que se estimó que la salida de fondos del país superaría este año los US$ 22.000 millones. Quizás un empeoramiento de la crisis mundial impactaría sobre nuestra nación en tres aspectos fundamentales, caída de la demanda de productos domésticos, baja de precios de materias primas y un grado mayor de dificultad para el acceso al crédito financiero externo, generando entonces el incierto panorama por la cantidad de divisas con las que contará el país en el 2012. Pero, si la restricción externa es leve, el efecto puede limitarse a tensiones sobre el tipo de cambio, las reservas y las tasas de interés, pero si se profundiza, se puede resentir la actividad.
Respecto de la inflación, cada mes la esperanza de que los números coincidan está, pero ya es una especie de “resignación” y los argentinos sabemos que la inflación real, es decir la calculada por los economistas y la inflación brindada por Indec no serán iguales, ni siquiera se asemejaran. Señores, la inflación ya superó el 30 % y continúa en aumento. Aunque más que la inflación galopante lo que a muchos nos preocupa es el valor de los bienes inmuebles, y las dificultades para poder acceder a un crédito hipotecario para comprar una propiedad. Valores que sabemos se incrementarán como así también las dificultades para acceder a la vivienda. Por ende el argentino consumidor se resigna a alquileres, y a sabiendas que en esta economía no se fomenta el ahorro, sino el consumo desmedido, nos resignaremos a endeudarnos por otros bienes menores de necesidades secundarias.
Respecto del BCRA y el dólar, podemos ver los enormes movimientos generados con nuestras reservas para sostener a la divisa norteamericana. Y esta es una acción de política monetaria con el objetivo final de dar una muestra de poder y generar confianza en el pueblo de cara a las elecciones. Esta acción le costó al BCRA en el último trimestre más de 3000 mil millones de USD. Entonces nos preguntamos hasta cuando se manipularán las reservas para sostener esta política. Luego de las elecciones el valor del dólar continuará estable o se devaluará en gran escala. Ante la duda, el individuo argentino, aunque el dólar este perdiendo prestigio internacional por la crisis lo prefiere por encima de la moneda nacional.
Argentina seguirá usando reservas del Banco Central para cancelar compromisos financieros en el 2012, cuando se espera que la economía del país crezca un 5,1 por ciento, ante un 8,3 por ciento previsto para este año, según el proyecto de presupuesto presentado al Congreso. Volvemos a ver rendimientos decrecientes.
El superávit comercial del país caería a 8.579 millones de dólares en el 2012 desde 9.035 millones este año, por lo que se prevé un aumento de las importaciones y no en la misma medida que las exportaciones.
Durante el próximo período presidencial, no sólo estará el mismo gobierno, y probablemente sus principales integrantes, sino que las estimaciones se apoyan sobre la base de que habrán de proseguirse y profundizarse las políticas seguidas hasta ahora.
