Milei, Espert, Rosales y otros líderes liberales se referenciaban en el mandatario saliente para afianzarse en el país como antisistema. Sus relaciones con el republicanismo y su cercanía discursiva con el sector de la derecha norteamericana.
Confirmada la victoria de Joe Biden para ocupar la silla de la oficina Oval de la Casa Blanca a partir del 20 de enero. El próximo presidente de los Estados Unidos ganó las elecciones con un récord histórico de participación ciudadana y con más de 300 votos electorales –aunque aún restan confirmar de forma oficial a Arizona y Georgia–.
Al tratarse de una elección tan pareja luego de las consecuencias sanitarias y económicas del coronavirus, algunos analistas señalan que el resultado de Donald Trump fue más bien un logro. Sin embargo, lo cierto es que el actual mandatario es uno de los pocos presidentes norteamericanos que no lograron su reelección. Esto dejó efectos secundarios en el resto del mundo.
“Sólo por el hecho de gobernar la principal potencia mundial, Trump ofrecía un efecto imitación para los sectores de la derecha más radical de los países de nuestra región. El ascenso de figuras como Jair Bolsonaro o Jeanine Áñez no puede comprenderse sin estos nuevos patrones de movilización política que, no vamos a decir inauguró, pero sí universalizó, Trump”, analizó la politóloga María Esperanza Casullo.
ARGENTINOS LIBERTARIOS Y ¿REPUBLICANOS?
En Argentina, el liberalismo reinventado encontró durante la gestión de Trump un referente del sentimiento antisistema que pregona. Un outsider que rompió todos los esquemas y no solo ganó los comicios de 2016 –que nadie creía que fuera a ganar–, sino que también gobernó en el mismo sentido.
Con la pandemia del Covid-19, el ex presentador de TV y líder republicano desafió al discurso científico y adoptó una posición lejana a las cuarentenas que se estaban desarrollando en el mundo. Ninguneó al virus. En su momento, Javier Milei manifestó su apoyo en Twitter: “Festejo que Donald Trump quite su apoyo a los genocidas de la OMS. Erraron feo y el remedio (la cuarentena) fue peor que la enfermedad”.
FESTEJO QUE @realDonaldTrump
quite su apoyo a los genocidas de la OMS. Erraron feo y el remedio (la cuarentena) fue peor que la enfermedad: 27 millones morirán de hambre. COVID-19: 0,3 M"Donald Trump anuncia que EE.UU. pone fin a su relación con la OMS" https://t.co/4sg7iWc2o9
— Javier Milei (@JMilei) May 30, 2020
El divulgador que siempre defenestró a la política y ahora pegó el salto al espacio que dirige José Luis Espert –Frente Despertar– advirtió en estos días el sesgo mediático en contra del actual presidente de Estados Unidos –que por cierto es real– y, en virtud de eso, opinó: “La visión que se tiene de Trump está muy distorsionada, y yo no comparto muchas de esas visiones”.
Según Milei, “es un peligro para el mundo” que Joe Biden sea presidente de los Estados Unidos.
La cercanía de los liberales argentinos al político mundial más reconocido en Twitter es intencionada. Sin la brújula republicana del Norte, pierde legitimidad el proyecto tercermundista de laissez faire. Quizás por eso los libertarios del país lo corren por tibio al candidato demócrata. Según Milei, “es un peligro para el mundo” que Joe Biden sea presidente de los Estados Unidos.
Pero no todo es discurso. Entre los anarcocapitalistas porteños y los últimos derrotados de Washington hay conexiones puntuales. En las elecciones del año pasado, Espert contrató al asesor de campaña de Trump, Richard Samuel –que por alguna razón se hace llamar Dick Morris–. El comunicador de la política también trabajó en la campaña de De La Rúa en 1999, López Murphy 2003 y en la de Mauricio Macri para jefe de Gobierno porteño en ese mismo año, donde ganó Aníbal Ibarra.
Ahora es muy cercano a Luis Rosales. El acompañante de fórmula del Frente Despertar en los últimos comicios mantiene fuertes vínculos con el país del hemisferio norte y también se sumó a la ola de críticas para el próximo mandatario. Participó junto a Morris en un encuentro realizado por la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP) y dijo: “Biden es muy viejo. Va a terminar su presidencia con 82 años. Y está empezando a mostrar señales de senilidad y demencia”.
