A contramano de lo que se podía esperar, los medios opositores al gobierno nacional creen que restarle lugares en las listas a Moyano y a los intendendentes del conurbano no es una señal de renovación. La oportunidad política para los jóvenes no fue resaltada como un fenómeno positivo. ¿Pero quiénes son los pibes de La Cámpora? La renuncia a la candidatura de Carlos Verna como caso testigo
Por César Morielli
El armado de listas del kirchnerismo para diputados y senadores nacionales y bonaerenses llamó al análisis de todos los sectores. El concepto que ganó la pulseada fue el de los lugares ganados por los espacios de la juventud por sobre el sindicalismo y los referentes de los barones del conurbano.
La lupa se puso sobre la conflictividad. Se mencionó poco a la juventud, pero mucho a La Cámpora. Se busco profundizar el sectarismo y la visión sesgada sobre una institucionalización oficial de los jóvenes, en detrimento de una maniobra renovadora. La propia presidente dijo en la presentación de su candidatura que iba a intentar ser el “puente de plata” entre las viejas y las nuevas generaciones. Todos estaban avisados.
Sin embargo, lo que podría haber sido una novedad o un dato original del armado, no fue tal. Al kirchnerismo se le achacó los espacios brindados a los jóvenes y los medios opositores dejaron de lado los cuestionamientos a la “vieja política”, que aceptaron para los sectores políticos que buscan destronar al gobierno, con nombres de empalagosa trayectoria.
Marcadores de agenda de la realidad, el periodismo –cualquiera sea su direccionamiento político- se atribuye el derecho de ser un interpretador de la sociedad. En ese sentido, hasta hace muy poco tiempo atrás, algunos sectores reclamaban a viva voz que se le quite poder a Moyano y a los eternos jerarcas del conurbano. Esta maniobra de la lapicera K podría recibirse como un gesto en post de este pedido. Pero por el contrario, no recibió buenos rebotes.
“Ahora parece que los barones son carmelitas descalzas”, dijo el candidato a vicepresidente Amado Boudou. El discurso mediático así parece mostrarlos.
Lejos de ponderar a La Cámpora y la JP, las nuevas figuras políticas deben aparecer en algún momento. D´Elía acomodó el discurso y dijo que estaba de acuerdo con la oportunidad para los jóvenes referentes, pero que se debería haber brindado más espacios a otros sectores. Es decir, cree que la oferta para los que no son puros fue escasa. Quizás tenga razón. El armado parece estar lejos de la pluralidad con la que se gestó el Frente para la Victoria y sólo se incorporaron voces que, en la previa, parecen no estar dispuestas a mostrar disidencia y que se sospecha sólo actuarían en obediencia debida.
Los medios opositores machacan sobre La Cámpora porque así atacan al kirchnerismo. Pero no profundizan sobre el verdadero fenómeno: la incorporación de los jóvenes a la política, algo por lo que se viene reclamando hace tiempo. Incluso con Facundo Moyano como uno de los pocos cegetistas en la lista, miembro de la Juventud Sindical
También podría especularse con que el armado comunicacional opositor busca ir más allá, solapadamente dando por descontado un triunfo de Cristina Fernández: preparar el terreno discursivo para atacar al postkirchnerismo, sin contar los pros y contras de La Cámpora.
Por otro lado, gran cantidad de los dirigentes que ahora pasaron a integrar las listas legislativas, alternan su militancia K con cargos en el Gobierno nacional, por lo que muchos los han señalado con dedo acusador. "Son jóvenes, pero antes de eso son funcionarios que sólo buscan poder y jugar para sus propios intereses", dicen sus detractores.
Un caso emblemático que dejará mucho material para el análisis es el portazo que acaba de dar el senador Carlos Verna, quien rechazó una candidatura a gobernador en La Pampa porque la Rosada le impuso dirigentes de La Cámpora en las listas legislativas. Lo mismo que le ocurrió a muchos intendentes y gobernadores.
