En vísperas de la elección de autoridades, la central obrera se dirime su postura frente al Ejecutivo de cara al próximo periodo legislativo.
El próximo 5 de noviembre, la CGT renovará a sus autoridades en medio de una interna que atraviesa al organismo sindical entre sectores dialoguistas y aquellos más combativos con la gestión nacional. La derrota del peronismo dejó heridos y ganadores dentro de este debate que marcará el rumbo de la central obrera al futuro.
La derrota del peronismo en su principal bastión electoral, luego de sacarle una diferencia de 14 puntos a La Libertad Avanza en septiembre, reabre un debate en la interca cegeista sobre la apertura al diálogo con el Gobierno nacional que busca impulsar una reforma laboral el próximo periodo.
Despúes de las últimas elecciones, quien salió fortalecido fue el sector dialoguista, con Gerardo Martínez (UOCRA) como su máximo exponente, que sostuvo su postura de mantener abierta una negociación con el Gobierno para evitar que avanzara de manera inconsulta con la nueva reforma laboral, entre otras iniciativas que generan preocupación.
A la vez, perdió posiciones el ala más dura, con exponentes como Héctor Daer (Sanidad), Abel Furlán (UOM) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), entre otros, que esperaban una derrota libertaria para poner a la CGT como mascarón de proa contra Javier Milei y allanar el terreno para el avance del peronismo.
Cabe destacar que el próximo 5 de noviembre se deberá renovar el triunviro de la CGT y la mesa chica que conforman «Los gordos» no será parte de la nueva conducción de la central obrera.
