Los popes de la central obrera se reunieron ayer en la sede de UPCN y alertaron sobre el difícil escenario en cierne y los incumplimientos de las promesas del Gobierno.
Pese a su unificación, la CGT ya funciona dividida: por un lado, Pablo Moyano (Camioneros) y sus aliados del sindicalismo K; por el otro, “los Gordos” (como Héctor Daer, de Sanidad), los independientes y el barrionuevismo.
Desde el 1° de marzo, en que Alberto Fernández anunció el acuerdo con el FMI, los dos sectores aplaudieron públicamente la renegociación de la deuda y Daer llegó a afirmar que es “es la primera vez que un gobierno lleva una propuesta de acuerdo con el Fondo que no erosiona derechos de los trabajadores”.
Pese a ello y en voz baja, los sindicalistas que respaldan a Alberto saben que el deterioro económico podría eventualmente derivar en una derrota electoral en el 2023.
El malestar gremial creció en las últimas horas: ayer, en un encuentro de la mesa chica de la CGT, sin el moyanismo, se escucharon críticas contra el Presidente y Cristina Kirchner, mientras llovieron las quejas por la falta de respuesta del Gobierno a algunos reclamos sindicales, como la crisis de las obras sociales.
La reunión, que se hizo en la sede de UPCN, contó con la presencia del dueño de casa, Andrés Rodríguez, que recibió a Daer, Carlos Acuña (estaciones de servicio), Armando Cavalieri (Comercio), Antonio Caló (UOM), Luis Barrionuevo y Argentino Geneiro (gastronómicos), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rubén Pronotti (UOCRA), Jorge Sola (seguros), Sergio Romero (UDA) y Carlos Frigerio (cerveceros).
El tema central de la conversación fue la relación con el Gobierno: los dirigentes protestaron por la falta de cumplimiento de Alberto Fernández de algunas promesas que les hizo (como más plata para las obras sociales), la indiferencia con que los tratan muchos funcionarios y los peligros políticos que ocasionan las peleas entre el ala albertista y el sector kirchnerista conducido por Cristina y Máximo.
También se conversó sobre el ajuste que viene como consecuencia del acuerdo con el FMI, la inflación, la suba de tarifas, una posible reforma previsional camuflada por la suba de la edad jubilatoria y la “modernización” de los convenios colectivos de trabajo.
En ese marco, los dirigentes de la central más importante se propusieron defender las paritarias libres y en resistir cualquier modificación del sistema de salud, tal como lo anunció Cristina en dos oportunidades en 2021.
